El Fogón de la Editora

01 EN DEMOCRACIA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Yo pienso que la oposición política venezolana tiene más culpas y es tan responsable como el régimen de Caracas por la destrucción del país. La oposición venezolana tiene una relación directísima con el síndrome de derrota colectiva que padecen las grandes mayorías de nuestro pueblo.

A ver, para explicarme correctamente. Yo no estoy diciendo que sean los viejos partidos políticos del pasado, ni López, ni María Corina o algún otro personaje de la oposición, quienes hayan logrado conseguir este estado de abandono completo, de destrucción total en que se encuentra nuestra Venezuela. Pero, al menos en mi religión, se considera la existencia del pecado por omisión. De la culpa por no hacer. Por dejar voluntariamente de hacer algo que te corresponde llevar a cabo por obligación moral, espiritual o por la naturaleza misma de tu oficio, y que no hiciste, que no lo llevaste a cabo como se esperaba de ti.

Y ahí sí que les sale a toda la oposición venezolana electorera el dedo que les señala como “aguantadores”, como embusteros, como cómplices de un régimen que se ha escondido detrás de los múltiples delitos electorales que ha cometido con la conchupancia de quienes le han dicho al país que son sus opciones de cambio, sus posibilidades para la recuperación de Venezuela.

El venezolano, acostumbrado por décadas a los de cambios que puede producir la democracia, continuó creyendo en ella, aun después de la llegada al poder de Hugo Chávez. Depositó su fe y su potente cultura democrática en una oposición que le garantizó que, por esa vía y con los mismos mecanismos de siempre, se podría deshacer del error de haber elegido a un zarrapastroso como Chávez y a sus secuaces.

Venezuela se ha dejado llevar para salir de Chávez primero y ahora de Maduro, por las prácticas democráticas con que nos alimentaron, las que traemos del pasado. Después de la primera de las megatrampas electorales, que consistió en voltear torpemente los resultados del referéndum revocatorio en contra del Chávez en 2004, algo en el sistema político venezolano se quebró. Algo se rompió en todo el país. La democracia nunca más volvió a ser la misma. Aun cuando la oposición jamás dio explicación de lo que realmente ocurrió, nunca peleó, ni se opuso al fraude evidentísimo en las máquinas.

La oposición venezolana fue convencida, o intimidada, o amenazada, o comprada de ahí «palante» de hacer de cada intento de salida electoral, una mala película con final arreglado y resultados conocidos.

Por eso es que insisto y culpo a los supuestos factores de la oposición en Venezuela: aguantan y mienten junto con el régimen para que no pase nunca nada, aun cuando en las sombras sí esté ocurriendo de todo.

Insisto: la oposición venezolana ha creado, ha alimentado y cuidado una tremenda y peligrosísima sensación colectiva de orfandad nacional, de soledad, de abandono popular.

Ellos, la oposición en Venezuela, a lo largo de todos estos años de régimen, han hecho mucho mal al país.

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