CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

23 de Enero

Cada 23 de enero Venezuela recuerda a su pueblo, empujando la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Pero Venezuela demuestra valor día tras día. Porque Venezuela no necesita de feriados especiales para saberse valiente.

El intento de alimentar a toda una familia con menos de 20 dólares de ingresos mensuales es un acto heroico. El presenciar con el estómago vacío cómo unas bandas de saqueadores ignorantes han dejado a nuestro país pelado, constituye un esfuerzo de suprema paciencia colectiva. El tener que escuchar y padecer las estupideces del burro colombiano y del resto de su manada es un momento de rebeldía nacional.

Así como también engavetar el miedo, ponerle el pecho a la realidad y salir a buscar salarios y pensiones en dólares indexados, es un acto constante de 23 de enero. Y sin tanta celebradera: ¡a punta de calle!

Y Venezuela sale a las calles del país como vino al mundo, con un régimen miserable en contra y con factores de poder que están conspirando disfrazados de demócratas, para que la protesta por los salarios y las pensiones en dólares indexados se extinga.

Hace 65 años no imaginamos que Venezuela fuera lo que es hoy, ni en nuestras peores pesadillas. No estaba fácil creer que seríamos un país ocupado por las más oscuras fuerzas internacionales del mal. Era impensable ver a un choro colombiano puesto en Miraflores por otro matón de barrio, como si el país fuese una compañía anónima de la cual se traspasan sus acciones de mano en mano. Que casi un tercio de nuestra nación huyera, tratando de escapar de la miseria nacional y del hambre por decreto presidencial. Y que, seguramente lo peor, la buena fe, la cultura democrática, la del voto, haya sido pisoteada y confiscada por una oposición arreglada con el régimen opresor, para garantizar la permanencia de ambos factores en el poder y así continuar exprimiendo y jodiendo al país.

Pero, Venezuela, la Grande, no necesita vivir de los recuerdos, ni tampoco de lo que pudo haber sido, pero nunca fue. Venezuela tiene, Venezuela cuenta con todo lo que ella necesita para salir de este infierno: el valor y la bravura de sus maestros en la calle, el de sus trabajadores y el de sus jubilados y pensionados. Venezuela tiene su 23 de Enero en las calles, hasta que ponga de rodillas al régimen de Caracas y a sus muchos compinches del sector privado de la economía. La verdadera primera celebración consiste en que el venezolano finalmente reciba sus remuneraciones en dólares indexados; y después vendrá la libertad.

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