La Columna de Pablo Medina

A cambio de nada

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

La verdad es que estos gobiernuchos de porquería lo único que saben hacer es sobrevivir como sea, llevándose por delante a países completos y a naciones enteras en su ambición enferma por el poder.

Son completamente incompetentes para hacerle frente al ejercicio de gobernar. ¡Es que no saben de eso! Son tan, pero tan mediocres, que no van más allá del anuncio de lo que algún día van a hacer, ¡pero que jamás lo llegan a llevar a cabo! Lo único que saben es de inauguraciones incompletas de obras nunca terminadas y de bautizos de muñecas.

Su incapacidad para hacer gobierno, para producir algún tipo de prosperidad colectiva, es ínfima. Por eso hablamos de mafias, de grupos de delincuentes y saqueadores públicos, empapelados con el celofán sucio de gobernantes “revolucionarios”. Ahí está Cuba, para muestra solo otra desgracia. Sesenta y tantos años después de la oferta de un gran cambio, la realidad es que ha dejado a su gente atrapada en los años 50 del siglo pasado y en color sepia.

Y tras tres generaciones de cubanos encerrados en su isla, la gente hace tiempo que se pasó el suiche y dejó de sentir como importante su propia calidad de vida. Tres generaciones de cubanos encerrados en una máquina del tiempo echada a perder, aguantan una vida diaria sin luz eléctrica, sin combustibles, sin agua suficiente y haciendo la comida con lo que se consigue dentro de una libreta de racionamiento eterna.

Y, por supuesto, si alguien reclama por ese estado de atraso insuperable en que viven millones de cubanos, el gobierno le echa la culpa al bloqueo y a la inminente invasión de los norteamericanos. Maravillosa excusa para no gobernar, solo para reprimir y matar gente por toneladas.

No me malinterpreten. El último que admiraría a Hitler o a Stalin, a Franco o a Mussolini, sería yo. Pero es el caso que todos esos miserables, unos asesinos igualitos que los “nuestros”, llenaron sus países de acciones públicas increíbles. Hicieron cientos de cosas por sus pueblos. Algunos de ellos llevaron a sus naciones a la modernidad, luego de sacarlos a palos de la Edad Media, o de las sanciones vengativas más tremendas, o de la devastación ocasionada por una guerra civil.

Es que ninguno de ellos, por más sádicos, malvados y destructivos que hayan resultado ser, puede ser comparado con los mequetrefes que destruyen a Nicaragua, a Bolivia, a Venezuela o a Cuba.

Los dictadores europeos, es bueno recordarlo, llevaron a sus países al pináculo del crecimiento en sus épocas. Se llevaron por delante a pueblos enteros, cierto, pero alcanzaron enormes niveles de desarrollo doméstico.

En cambio, estas basuras tropicales, estos “revolucionarios” embusteros e incompetentes, no dan para nada; pero, eso sí, hacen pagar a sus pueblos los mismos costos en sufrimiento que los grandes asesinos de la historia del siglo XX. Solo que… ¡A CAMBIO DE NADA!

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