El Fogón de la Editora

A ELLOS HAY QUE APOYARLOS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Se nos va la vida esperando que Venezuela finalmente cambie, aunque cada vez hacemos menos cosas concretas para que eso llegue a suceder. Por el contrario, los bandidos del régimen de Caracas no descansan, no paran de hacer día por día lo malo y lo torcido para atornillarse cada vez más en el poder dentro de nuestro país. No pretendo ser pesimista, pero todo indica que ellos, los malos, van ganando la partida.

Los que estamos afuera del país pagamos por día un precio altísimo en reinsertarnos en otras tierras, en otras culturas, dentro de otros idiomas. Aquellos que dejamos atrás, adentro del país, están paralizados por el temor del miedo natural al horror que tan bien sabe utilizar el régimen en contra de la gente; siempre listo para acabar como sea con la disidencia. Eso empuja, hasta por inercia, un sentimiento de aceptación y acomodo colectivo a la realidad de pesadilla, totalmente humano.

Yo creo que zapatero debe estar metido en sus zapatos. Así como la nación venezolana hace todo aquello que cree que debe, o que no le queda más remedio hacer, los políticos y la política de Resistencia viven en estos tiempos su hora estelar.

No hablo, ni mucho menos me presto a apoyar la celebración de un certamen de simpatía nacional que corone a un líder político que nos vuelva a mentir. Los dos países, las dos Venezuelas, la de adentro y la de afuera, nunca más se creerán los cuentos de “las hojas de ruta” o los “ni un paso atrás” que la mercadotecnia política de pago utilizó para manipular nuestros sentimientos y nuestras rabias en contra del régimen; que hizo que una poderosísima energía humana solo sirviera para terminar en templetes.

En cambio cada vez más se sabe de cada vez más y más pequeños grupos de venezolanos, que se han cargado encima la búsqueda de verdad de cambios reales sobre la Venezuela que hoy parece estar vencida.

Y no solo mi hermano, Pablo Medina, esta en esa larga lista. Ya hay decenas de miles de Pablos Medinas dentro y fuera del país haciendo Resistencia en la clandestinidad, escondidos. Muchos de ellos latentes, otros tantos operativos tratando de hacer “cosas”.

Todos esos hombres y mujeres sin nombre y sin rostro, están montados desde el sabotaje al régimen, pasando por la denuncia, hasta el enfrentamiento inteligente en contra de un bicho tan poderoso como es la dictadura de Miraflores. A ellos hay que apoyarlos.

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