El Fogón de la Editora

A GRANDES MALES GRANDES SOLUCIONES

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Tanto usted como yo, que no somos abogadas, podemos comprender perfectamente el alcance de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de este país, en cuanto al Caso de Donald Trump.

Según el máximo tribunal federal de Norteamérica ninguna instancia ni local ni estadal dentro de los Estados Unidos tiene facultad alguna para negarle a Donald Trump su condición como candidato para las elecciones presidenciales de noviembre de este año.

Resuelto el último obstáculo de la serie de infamias que pusieron fuera del poder al expresidente, Donald Trump vuelve a tener las manos libres para recobrar el poder que le fue arrebatado de mala manera. Todas las miserias y mentiras que se han armado en contra de Trump se han volteado sobre sus rivales.

Tremendas acusaciones sobre tráfico de influencias, sospechas bien fundadas acerca de conductas inmorales por parte de las más altas esferas dentro de la Casa Blanca, sobre todo con menores de edad y una gestión que ha hecho retroceder al país años luz, en comparación a como estaba un par de meses antes que explotara la pandemia del virus chino, hace prácticamente imposible que Donal J. Trump no gane las elecciones presidenciales.

En ese sentido el voto latino tiene que esperar un cambio de timón, en cuanto a las condiciones que la administración Biden ha permitido que avancen de manera significativa las dictaduras en este continente. La lucha en contra de la inmigración ilegal, que cada vez más fragiliza la seguridad en este país, no puede ser un acto aislado ni solo efectista.

Sino se reimponen los límites a las dictaduras de Venezuela, Nicaragua y Cuba, el cáncer de un incurable desbordamiento humano hacia Norteamérica va a continuar haciendo metástasis. Resolver el asunto de las oleadas humanas con muros, armas y soldados sin intervenir ni llevar a cabo una quimioterapia intensa sobre los regímenes de esos país, nos dejaría en el mismo lugar en que estamos en este momento.

Y ya sabemos, con Donald Trump las grandes enfermedades no se tratan solo con agua oxigenada, mertiolate y curitas. Él práctica la medicina radical.

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