CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

A la Venezuela que está pelando mucha bola

Ya que pocos, poquísimos, le paran cada vez menos bolas a la terrible situación en la que Venezuela está enterrada, hago un llamado a la Venezuela que hoy, a la Venezuela que ahorita, la de este momento, que está pelando muchas bolas.

Ya que ni el régimen de ladrones embusteros, ni tampoco una buena parte de la flora y fauna de los políticos venezolanos se interesan por la gente de a pie, creo ser el eco de millones y millones de hombres, mujeres, viejitos y niños. Todos sabemos que solo nos tenemos a nosotros para salir de nuestras desgracias, pero también solo nos tenemos a nosotros mismos para luchar por conseguir un mejor rincón debajo del Sol en donde vivir.

Porque Venezuela y las grandes mayorías de venezolanos nos encontramos trenzados en una pelea a muerte por nuestra propia sobrevivencia. Porque todo indica que nuestro futuro como nación es un asunto que tenemos que resolver solo nosotros mismos.

Está visto: no le interesamos ni un poquito a la gente que sigue pensando “en grandote” a un país que cada vez se hace más y más chiquito. Los fondos que todavía forman parte de la batería de sanciones en contra del régimen de Caracas, que ni Blyde ni Jorge Rodríguez le han podido echar mano todavía, están próximos a ser convertidos en una Ley Federal norteamericana.

El senador estadounidense Ted Cruz, miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, reintrodujo la Ley de Preservación de la Responsabilidad de los Activos Nacionales (Ley PANA). Este proyecto de Ley tomaría los activos confiscados a personas relacionadas con el régimen, para ser utilizados por el Departamento de Estado con el fin de fortalecer la democracia y la sociedad civil venezolana.

¡Sea lo que sea que significa eso! Como sabemos, hasta ahora lo poco que han liberado de todo ese montononón de dinero de la corrupción, ha caído en las manos de los “Vamos Bien”. O en las de la señora que es presidenta de la Asamblea Nacional de 2015 que tiene, como supone Maduro, tiempo perpetuo. Y, como para joder, incluso se ha acercado a la parejita de Barbados, Blyde-Rodríguez.

Prohibido olvidar: El Departamento de Estado de este país le entregó más de tres mil millones de esos dólares venezolanos, para que los volviera humo, a la cocina de sinvergüenzuras que es la ONU.

Sin que en ninguno de los casos mencionados llegará ni una locha partida por la mitad a la Venezuela que está pelando bolas. Tampoco para hacer algo más humana la pesadilla en que “viven” los venezolanos que logran atravesar el Tapón del Darién y caen secuestrados en los campamentos para esclavos montados en Panamá por ese gobierno junto con los angelitos del ACNUR. O a los venezolanos olvidados en refugios miserables colocados al Norte de México, donde son explotados, maltratados y jodidos mañana, tarde y noche aquellos que casi completan el camino a Estados Unidos. O a alguno, cualquiera, de los centros de salud saqueados por los chicheros cubanos, allá en Venezuela. O alguno de los liceos en ruinas. O los maestros sin zapatos y pasando penurias, que no tienen que ponerse, ni como ir a trabajar.

Y en tantas y tantas otras miles de soluciones que se nos puedan ocurrir pero, eso sí: exclusivas para pelabolas. Y con sello de fábrica: solo para pelabolas “Hechos en Venezuela”.

Yo no soy pitoniso, pero todo indica que esta fiesta de las sanciones está que se termina. Y antes que los de siempre, que siempre nos dicen que solo piensan en el bienestar y en el futuro de nuestra gente, raspen lo que queda en la olla, hay que echarle mano a la mayor cantidad posible de ese dinero para recuperar, en lo que se pueda, algo del país para su gente.

La sociedad civil venezolana ya no se come en parrilla, como decía el chavista Luis Miquelena. Ya sabemos cómo se emplean las ONG y se cómo se utiliza como una palanca formidable al Tercer Sector de la sociedad en Venezuela y a través del mundo.

Invito a todo aquel que quiera, que tenga buena fe y que ame de verdad-verdad a Venezuela a que abramos un debate de propuestas de verdaderos, reales y posibles usos de esos reales para realizar auténtica inversión social con impacto humano y transparencia. Elaborar un cajón de ideas posibles con el uso de ese dinero, para hacerlas llegar al Congreso Norteamericano antes de que sea tarde.

Yo creo que esa es una interesante manera para que influyamos, como nación, en la búsqueda de nuestro propio destino. ¿Me siguen?

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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