CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

A mis amigos y seguidores

Hoy me dirijo a mis amigos y seguidores de manera muy especial. Con ellos comparto luchas por la recuperación de la calidad de vida de todos los venezolanos; ¡estén donde estén!

Hago público lo que algunos de ellos me dicen. “¡Pablo, no restes, no dividas: suma!” Me indican. Me exigen que solo sume, que solo multiplique, que restar y dividir en Venezuela es complacer al régimen que está acabando con todos nosotros. Pero les pregunto a todos, a todos los que me siguen, a aquellos que me oyen y a los muchos con los cuales comparto esta obsesión de ver al venezolano otra vez pleno y disfrutando de un estándar de vida que los malandros de la revolución del siglo XXI les han robado a mano armada.

¿Sumar y multiplicar con Eduardo Fernández, con Manuel Rosales, con Giancarlo Di Martino y con tantos rufianes más de la oposición alquilada al régimen de Miraflores? ¿Sumar y multiplicar con ellos y con el resto de los zamuros que ahora quieren devorarse la carne fresca de María Corina Machado, el penúltimo “producto” electoral de un régimen que es experto en armar embustes democráticos para intentar engañar al mundo?

O, acaso: ¿sumar y multiplicar con María Corina y su obsesión por una opción electoral controlada por el régimen y sus jefes de Cuba, para aparentar ante el mundo que Venezuela es aún un país democrático? ¿Qué tal si nos dejamos de muchachadas?

Si una partecita de Venezuela aún se sigue creyendo que lo electoral en nuestro país es la única vía posible para deshacernos de estas ratas junto con sus compinches de ocupación, entonces, efectivamente, con Pablo Medina no cuenten si es “eso” lo que entienden por sumar y multiplicar.

Porque para usar “esa” puerta ya es demasiado tarde. El país le ha echado un camión a todas las formas y maneras pensadas intentando salir de estos por las buenas, por lo legal, por la de una constitución y unas leyes que ellos acomodan, arreglan y reescriben cada vez que les da la gana, para siempre hacer de las suyas. ¡Están cerca de cumplir 25 años ininterrumpidos en el poder! Pensemos: están a solo un pasito de igualar el tiempo que vivió Venezuela bajo la bota de Juan Vicente Gómez.

Yo pienso que el problema político en Venezuela, y para todos los venezolanos, se ha convertido en una tragedia económica, social y, sobre todo, estomacal. Igual que para los 8 millones y tantos que estamos fuera del país, como para los 20 millones y pico que aún siguen allá la vida del venezolano promedio, esté donde esté, es una calamidad.

Yo pienso que debemos acabar de una vez con la espera de que Maduro, o a quien lo cubanos pongan como nuevo monigote en Miraflores este año, le dé la gana de dolarizar los sueldos y las pensiones de los venezolanos. Que estabilice el suministro de combustibles, siendo como somos un país inmensamente rico en hidrocarburos, pero que regala semanalmente a los cubanos cientos de miles de barriles para que hagan negocios con derivados nuestros por todo el Caribe. A que arreglen los espantosos problemas que le generan a la vida cotidiana de millones de venezolanos el estado en que se encuentra la Venezuela sin luz, sin agua, sin un sistema de salud popular que funcione.

Elementos que, simplemente, están arrasando, están extinguiendo la vida normal de cualquier individuo no enchufado que viva en Venezuela, que esté dando vueltas por el mundo o prisionero en uno de los tantos campos de concentración regados por Centroamérica.

Por eso es que estoy convencido de que hay que sumar gente, organizaciones, particularidades, liderazgos, partidos y hasta asociaciones de amaestradores de pulgas para salir a reclamar por la devolución, por el regreso inmediato, de la calidad de vida del venezolano confiscada por esta gente.

Solo y nada más que la protesta activa, y también la pasiva, nos hará recuperar nuestra calidad de vida robada. Se trata de expresar públicamente, sonoramente, el rechazo del venezolano al régimen genocida, parándole el país a estos asesinos ineptos, incapaces y ridículos, que no han sabido hacer nada bien desde que tomaron el control del país. ¿Cómo? Obstaculizándole, haciéndoles muy difícil toda posibilidad de algún remoto arreglo con los sinvergüenzas de la oposición que les hacen el juego.

Eso, hacer pública la crisis completa y total del país, pondrá en evidencia el tamaño de la feroz dictadura que oprime a Venezuela; su verdadera cara, que hoy en día está acabando al país y a los venezolanos. Incluso a los muchos que, por su culpa, se encuentran afuera e igual les toca durísimo llevar la vida que llevan por falta de futuro adentro.

Yo no puedo, ni quiero, ni debo, ni sumarme, ni multiplicarme como líder de la Resistencia al régimen que tiene destruido a mi país, a cualquier actividad o propósito o “vuelta” que apunte en la dirección de la oxigenación del régimen de Miraflores.

Estoy convencido de que nuestra fuerza, nuestra ventaja comparativa, consiste en colapsar a la dictadura desde adentro, para obligar al mundo decente a que actúe desde afuera. Simulando una falsa normalidad política le damos la mejor de las excusas a todos los gobiernos fariseos que compran nuestros hidrocarburos y nuestros minerales, para que continúen haciendo plata de la buena con estos genocidas, no se comprometan en paralizar el holocausto generado por el régimen en Venezuela, y se puedan lavar las manos. Igual que el tal Pilatos.

Por eso Venezuela: ¡no te sigas dejando joder!

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