La Columna de Pablo Medina

A patica

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

Mientras que los iraníes y los cubanos se pelean por el control para la supuesta recuperación de la Refinería El Palito y botan a más de 700 trabajadores para “acomodar” sus cuentas, el generalato de la revolución se mata por el despacho de la gasolina en todas las bombas del país.

Aun cuando el precio de la gasolina en Venezuela “no oficial” se encuentra por los 0,50 dólares el litro, las fuerzas armadas bolivarianas son quienes le ponen su “toque”, para que suba o para que baje.

¡Para lo que quedaron! Pasaron de ser una poderosa fuerza libertadora en el siglo XIX, a un escandaloso grupo de bandidos, miserables traidores, que entregaron a su propio país por propinas en divisas, en las pocas estaciones de servicio que aun funcionan en Venezuela.

¡Qué riñones!

Es verdad, ya en el país no se hacen colas para llenar sus tanques. Lo cual resulta muy lógico: Venezuela se decanta entre los pocos que tienen todavía carros, aquellos que no les alcanza la plata que ganan para pagar el combustible y los muchos otros que tienen parados en el frente de sus casas sus carros semidesvalijados, los cuales venden por partes, liquidándolos poco a poco, pero como repuestos.

Es que el drama de la gasolina en Venezuela ocurre en donde vive la gente. En las bombas, frente a la guardia nacional que administra el turno, el pago y hasta los vueltos; o en las carreteras, donde se continúan desviando gandola tras gandola de PDVSA hacia Colombia, siempre con fuerte escolta de la Guardia Nacional Bolivariana.

Total, un asunto de mafias, un problema de hampones contra hampones, que deja por fuera a las grandes mayorías venezolanas que ya solo se pueden mover A PATICA.

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