La Columna de Pablo Medina

Administración de justicia

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

En Venezuela, jueces, fiscales y muchísimos profesionales del derecho son ya manzanas podridas, son irrecuperables. El régimen terminó por putear la totalidad de lo que una vez fue un sistema de administración de justicia que hacía agua por muchos lados, pero que el país quería y necesitaba que fuese mejor.

Hoy, “pobremente”, solo llega a parecerse a una red de mafias al servicio de las sombras. Un impresionante y poco creativo complejo de rufianes dedicados a la extorsión, a la venta de protección y a la ejecución de cualquier trabajo sucio que le asigne la dictadura.

Cualquiera que sea, con una sola condición: que produzca provecho para los más bastardos objetivos de perpetuación del régimen y de sus secuaces.

Lo curioso es la firme creencia, en muchos de esos personajes, de su preservación eterna en el tiempo. Así, imparten fallos, acusan a inocentes y negocian cualquier cosa que uno ni se imagina pueda ser negociable, como si esta desgracia no fuera a tener, tarde o temprano, un terrible fin.

Pillos investidos con el poder de las leyes, desde un gobierno ilegitimo, pisotean todos los días más de 200 años del derecho republicano en Venezuela.

¿Será que todos esos malandros, tantos como tribunales, fiscalías y bufetes de enchufados hay, no les preocupa ser objetivos de la Resistencia en Venezuela?

Están sacando todos ellos muy mal sus cuentas. Las costuras del infame régimen de Miraflores se ven claritas desde su sistema de ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA.

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