CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Amor con hambre no dura!

¡Pero claro que el venezolano desea ardientemente recuperar sus libertades robadas por toda esta gente! ¡Pero primero quiere comer, mi vale!

Primero quiere que le alcance lo que gana para ir al mercado y regresar a su casa con la comida de la familia. Primero necesita atender y mantener a sus hijos. A sus viejos, con todo y los precios impagables de las medicinas y de los tratamientos que requieren nuestros abuelos.

¡Claro que el venezolano quiere volver a ser libre! El venezolano está hasta la coronilla de ver, año tras año, como las bandas de rufianes que se reparten al país como si fuera un botín, siempre tienen las mismas caras.

Como Padrino López es el eterno ministro de la defensa eterna. Como Diosdado que engorda y engorda y se hace viejo manejando todas las cartas y los negocios sucios en Venezuela. O como Maduro siempre sale invicto en los comicios fraudulentos que el régimen inventa, tal y como los llegó a soñar el propio Hugo Chávez para nunca dejar el poder.

¡Venezuela quiere ser libre de todas estas ratas, pero con solo la libertad no se come! El sacrificio humano, el sacrificio de toda una nación tiene un límite y el venezolano encerrado dentro del país se cansó de dar vueltas como locos alrededor del mismo palo.

Así que ni María Corina ni Rosales o cualquier de sus influencers, que tratan de vender unas necesidades de bajísima prioridad para el país de verdad, van a conseguir que la gente les acompañen en otra perorata.

Allá en nuestro país, aquel que quiera ser útil al país de verdad-verdad, que apriete por la recuperación de las libertades colectivas e individuales de Venezuela; muy bien. Pero que aterrice: que luche, que enfrente al régimen y al sector privado de la economía para que el venezolano logre recuperar su capacidad de adquirir todos aquellos bienes y servicios que requiere para llevar una vida digna con sus ingresos, como ocurre en cualquier parte del mundo. Entonces, a los precandidatos: Que si quieren los votos de los pela-bolas, que se comprometan desde ahora a plantear y movilizarse por la dolarización de los sueldos y salarios de todos los trabajadores, de los soldados y oficiales decentes de la fuerzas armadas y de los policías.

Yo creo que llegó el tiempo de lo práctico, de lo sensato, de lo realmente vital para la nación venezolana que vive en Venezuela.

Está visto, con ningún tipo de elecciones libres jamás seremos libres; no con ese tipo de elecciones de pacotilla que otra vez quieren hacer, para acomodarle nuevamente las cuentas a Maduro y renovarle la permanencia cosmética en el poder. Pero con la indexación y dolarización de los sueldos, salarios y pensiones dentro del país, toda la gente de a pie en Venezuela, todo aquel que no esté enchufado y que viva de su trabajo honesto y duro, puede tener la seguridad de que iniciamos la salida de todo esto, porque: ¡Amor con hambre no dura! ¡Déjense de vainas!

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