CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Argentina: Una democracia de verdad

Venezuela, Cuba, Nicaragua, México, Guyana, supuestos grandes campeones de las “democracias” del socialismo; pero de las democracias que solo funcionan para unos pocos. Pobres vitrinas del mal, de lo feo y de lo inepto, que se empeñan en enseñar al mundo todo aquello que está más que probado no le sirve para nada a las grandes mayorías. Discursos, propaganda refrita de la izquierda que no funciona y muchas estupideces más.

Países que olvidaron, que se tragaron, el principio de la alternabilidad en el poder.

Embustes de democracia que año tras año, elección tras elección, siempre terminan con las mismas caras gastadas mandando. Siempre los mismos una y muchas veces encaramados en el poder; pegados como bichos.

Mamarrachadas supuestamente revolucionarias, que no son otras cosas que tiranías disfrazadas en tiempos de Internet. Tanto repetir que han hecho cosas nuevas, que son de avanzada, cuando manejan el poder político como si estuviesen en la mismísima Edad de Piedra. ¡Qué desgracia, vale!

Es que cuando uno ve a Argentina, a un pueblo que se inventa y se reinventa desde la democracia, desde los personajes más disimiles, que transfieren el poder unos a otros sin importar lo diferentes que puedan ser, uno siente envidia, pero de la buena.

A los Kirchner, marido y mujer, no les queda otra que entregarle a Mauricio Macri. Macri, a pesar de tanta bomba para tan poco chicle, se lo pasa a Alberto Fernández, que no es ni su prójimo. Y Fernández, un viejo cascaron del peronismo sin pies ni cabezas, le da las llaves de la Casa Rosada ahora al no-político que resulta ser Javier Milei.

Y claro que todos han deseado repetir, quedarse enganchados en el coroto. Pero al final y sin travesuras, le pasan el testigo al que sigue, a aquellos quienes resultaron favorecidos por los votos bien contados de su pueblo, que fue a las urnas de votación.

Entérense rufianes del siglo XXI: a eso se le llama democracia. Posiblemente con múltiples problemas, con asuntos pendientes por resolver, pero con un inicio, con un principio sagrado, lógico e imperturbable: la alternabilidad en el poder.

Con estas basuras de estados-trampa de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Guyana, muy por el contrario, América se afea. Se ensucia con mentiras, se embarra con fraudes y trucos que hacen imposible ver a otras personas, a otros rostros, en el poder. Siempre los mismos.

Siempre las mismas caras, con las mismas mentiras, solo que volteadas, nada más. Y arriba hay que calarse a energúmenos como Diosdado Cabello o Díaz-Canel mintiendo con total descaro y a plena luz de sol a quienes hace años ya no les creen. Engañan miserablemente a sus pueblos diciendo que ellos son la revolución, el cambio y lo mejor que le ha podido pasar a sus naciones, sabiendo ellos y todos que no son otra cosa que una gran y fea mentira colectiva. ¡Por favor!

Y resulta que ellos dicen ser el cambio, pero la verdad es que son el cambio que no cambia nada. Si acaso el cambio que echa a perder, que empeora, que corrompe y destruye todo lo que toca. Tratando de hacer pasar a forajidos como Chávez o Fidel como si fueran religiones para pueblos, que no tienen luz eléctrica, ni agua, ni empleos para la gente, ni salarios dignos, con poblaciones enteras que huyen espantadas y mil calamidades más.

Perdimos el camino y tenemos que recuperarlo. Éxito a Milei, éxito a la Argentina democrática. Que Dios los acompañe. ¡Y que Dios bendiga a Venezuela!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba