El Fogón de la Editora

AUNQUE USTED NO LO CREA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Yo, a pesar de que llevo más de 30 años viviendo en Estados Unidos, e incluso soy ciudadana de esta gran nación, y que me ha tocado ver mil cosas en este país, aun no salgo de mi horror.

Entre gallos y madrugadas Joe Biden indulta a los «narcosobrinos» de Cilia Flores. Dos delincuentes, narcotraficantes juzgados y presos en una cárcel federal de este país, son devueltos a Venezuela y cambiados por cinco rehenes de nacionalidad norteamericana, secuestrados por las fuerzas del terror de Nicolás Maduro, y no pasa nada…

En una peligrosísima maroma sobre la más de las sagradas funciones de los poderes públicos de este país, el presidente Biden y su secretario de estado, el señor Blinken, apenas explican a la nación la naturaleza de este asunto. Ambos se pierden en balbuceos sobre la integridad física de los rehenes norteamericanos, sin hacer demasiado énfasis en el hecho de que devolvían a Venezuela a dos pillos directamente involucrados con las más altas figuras de poder de nuestro país. Insisto: ¡muy peligroso!

Ni en la época del presidente Jimmy Carter, en medio de la espantosa crisis de los rehenes en la embajada norteamericana en Teherán, Norteamérica llegó a tales extremos… por tan poco.

No tengo ninguna intensión de echarle más leña al fuego. Solo quiero expresar mi preocupación sincera como norteamericana y también como luchadora por la libertad de mi país de origen, Venezuela, sobre todo este asunto que recién acaba de ocurrir.

No puedo, en lo absoluto, sentirme más segura en manos de una administración federal que no alberga ningún reparo en entenderse con el primer facineroso o terrorista o narcotraficante que le haga chantaje a América y llegue a cumplir sus demandas. ¡No puede ser!

Por décadas y décadas el gobierno de este país se preció de nunca negociar, de negarse al chantaje, con cualquier maleante del mundo. Régimen, gobierno, narcotraficantes o cualquier rufián por el estilo. Nos cansamos de escuchar a presidentes y secretarios de estado descartar cualquier figura que implicara canje de individuos, para satisfacer a algún desgraciado del tipo de Nicolás Maduro de Venezuela.

Sin embargo, a partir de este fin de semana, cualquier desadaptado del planeta Tierra que quiera intentar poner entre la espada y la pared a la nación más rica y más poderosa del planeta lo puede intentar y, quizás, hasta pueda que corra con “suerte”. Y eso ¡no es bueno!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: