CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Basta a estos demonios

¡A otro perro con ese hueso! ¡Pero si Francisco Torrealba es uno de los grandes tracaleros de la banda del socialismo del siglo XXI! Este supuesto líder sindical forma parte de la cuerdita que viene arrastrando el colombiano Nicolás Maduro, desde sus gloriosos días como reposero del Metro de Caracas. Torrealba, casi que analfabeto funcional, se ha paseado, desde la muerte de Chávez, por cuanto rincón del sector público se pueda saquear, saliendo invicto y bien forrado.

Su fulminante pasantía, por ejemplo, por el Instituto de los Ferrocarriles, lo convirtió en un hombre aún mucho más rico de lo que ya era. La jugosas negociaciones para el pago de las deudas con los contratistas chinos del tramo ferroviario no-se-sabe-donde a ninguna-parte lo pusieron en bastante platica. Lo mismo que las gestiones que llevó a cabo para voltearle los bolsillos al consorcio ítalo-venezolano que lleva casi 15 años construyendo sin terminar el eterno tramo La Encrucijada/Puerto Cabello, que lo puso en buenos euros.

Por eso, tonto aquel que se crea que este fulano vive con un sueldo de 700 bolívares, al cambio de estos días, unos 50 dólares escasamente. Con eso Torrealba no paga ni la mitad de una botella del whisky que le gusta.

Es que estos hampones del régimen no tienen ni un poquito de vergüenza ajena, ni un gramo de sensibilidad social. El país que trabaja de verdad-verdad, no el matraquero, está mal viviendo con centavos de dólar, para poder alcanzar a pagar una cesta básica que cuesta alrededor de 200 dólares.

El régimen, sus enchufados y asociados hacen burla de una nación empobrecida por ellos mismos. No se paran y sueltan la primera estupidez que se les viene a la cabeza, para relucir en la redes aunque sea como sinvergüenzas y cínicos. Pero en Perú se cansaron de Pedro Castillo «El Sombrerúo» y lo mismo ocurre en Brasil. Lo que viene es mucho más que una brisita Diosdado Cabello.

Porque es macabro soltar esas imbecilidades en un país en donde en las navidades, el fantasma del hambre y el fantasma de la miseria compartirán la mesa con la gran mayoría de los venezolanos. Hay que decirle ¡basta a estos demonios!

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