El Fogón de la Editora

¡BASTA YA!

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Rapidito, antes que termine el mes de marzo y comience la Semana Santa, el régimen de Caracas cumplió su amenaza: aplica un impuesto del 3% por cada compra que se lleve a cabo en Venezuela, a través de cualquier moneda distinta al bolívar.

Así pues, luego de haber hecho desaparecer al bolívar, obligando a pagar a todos los venezolanos por cualquier cosa que compren en divisas, ahora la dictadura impone un impuesto por el uso de monedas extranjeras.

Suena tan absurdo, como macabro: ¡un chantaje programado! Los hampones de Miraflores pasan a Venezuela y al mundo un clarísimo mensaje: ¡quitan o dan, conforme les convenga!

No podemos olvidar que cuando nos referimos a la recuperación de las libertades en nuestro país, no solo estamos aspirando a la devolución del Sambil. O a un muy remoto regreso a manos de sus legítimos dueños, de los cientos de miles de hectáreas de tierras buenas y en producción que se robaron los generalotes de la patria, o los Chávez, o Diosdado o cualquier otro cleptómano del régimen, a tantos y tantos Franklin Brito que dejaron en la ruina o que llevaron a la muerte.

Ni solo tampoco a la liberación de los quinientos y tantos presos políticos que mantiene bajo secuestro la dictadura. O a los miles de fabricantes, comerciantes y empresarios que les fueron saqueados sus negocios, para luego hacerlos quebrar.

Cuando nos referimos a la recuperación de las libertades que les han sido robadas a todos los venezolanos, hacemos mención a volver a vivir dentro de un Estado que ya no se dedique más al chantaje, a la extorción y al saqueo como forma de “hacer gobierno”.

Al final, la sagrada búsqueda de la libertad está íntimamente asociada con el logro de la felicidad.

La Venezuela que explotan estos malandros no levanta ni levantará cabeza. La Venezuela de la porquería del Socialismo del Siglo XXI es una empobrecida replica al carbón, del régimen criminal que tiene postrada a Cuba, que destruye a la sociedad nicaragüense, que solo ofrece miseria, pobreza y calamidades al resto de América.

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