Opinión

Borracho no vale, “trono” tampoco

Omar Estacio Z. / Venezuela RED Informativa.us

¿Fue con Etiqueta Azul o con una botella, a fondo blanco, de Anisado Garlín? ¿Fue con cannabis o con fentanilo? ¿Fue con Dom Perignon P3 Plénitude Brut Rosé, que tanto le gusta a doña Cilia o con Fruit Punch, que no le gusta, para de ninguna manera, a doña Cilia?

El señor presidente de la exrepública, sedicente “Superbigote”, el sábado antepasado, decretó de manera poco convencional, como veremos, Deporte Nacional, a las llamadas “motopiruetas”.

Adiós a los duelos beisbolísticos, entre los “Eternos Rivales”, Leones vs Magallanes; a los partidos de vida o muerte, con el estadio, a reventar, de Pueblo Nuevo, en San Cristóbal, estado Táchira, entre el equipo de casa y el Caracas Fútbol Club. Adiós a las partidas de bolas criollas en nuestros sectores populares, lo mismo que en los clubes privados más empingorotados.

En lo adelante, la estamina de nuestros presuntos cultores del “mens sana in corpore sano” se reducirán a las volteretas callejeras a bordo de motocicletas.

Comencemos con el caso de los laboriosos repartidores de comida rápida, cobradores, mototaxistas, mensajeros, trabajadores del ramo, en general, muchas veces tercerizados, sin contratación colectiva, explotados como destajistas, que vienen dando saltos mortales para subsistir. Por si fuese poco, ahora, un borrachín o dopado, pretende que sean sus bufones.

En la narcosatrapía, la única ley es que no hay ley. Como el émulo local del barón Pierre de Coubertín -“Lo importante no es ganar ni competir, sino meter mano en la Tesorería Nacional con furor de Mesalina”- no les ha proveído a sus fementidos deportistas, autódromo alguno para la “sana” práctica de músculo ¡Al demonio! con la norma del tránsito terrestre vigente en Venezuela, que prohíbe organizar competencias de vehículos automotor en las vías públicas.

Y de seguidas, nos permitimos los comentarios de rigor, relacionados con el segundo grupo de pretendidos “motopiruetistas”, en específico, los supuestamente revolucionarios que, amamantados en la ubre del Patrimonio Público, seguirán exhibiendo sus maromas, cómo, cuándo y dónde les venga en gana, “po´que pa’ eso semo gobielno y ¡pa´gozá!»- incluida la intimidación, el acorralamiento, la represión por cuenta y orden de la tiranía que les paga. La única diferencia será que, a partir del decreto Presidencial en cuestión, se han hecho acreedores del título de “atletas”. La prensa que de veras lo es, no lo iba a pasar por alto. Reseñó sin titubeos que los cultores del nuevo deporte nacional, a las 24 horas del decreto en cuestión, tomaron varias calles y aceras del país, borrachos o drogados, para pasarlo gordo a costa de la tranquilidad ajena.

Varios grupos de detractores, del señor, Presidente, que le sobran, ya han pegado su grito al Cielo. Anuncian que ejercerán contra el cuestionable decreto las nulidades de rigor. Lo harán por lo que los abogados llamamos “vicios del consentimiento”. Armados del video cuyo enlace les ofrecemos a los amables lectores a continuación, invocarán los efectos jurídicos de la voladora que a todas luces cargaba el señor, dottol, o don Superbigote, al momento de emitir la controversial medida. “¡Borracho no vale!”, reza el estribillo de aquella vieja tonada. “Trono”, menos todavía.

https://www.lapatilla.com/2024/06/08/el-chiste-del-dia-maduro-declaro-al-motopiruetismo-
como-deporte-nacional-video/

No hay mucho margen de discusión. Una imagen dice más que mil palabras. A confesión de parte, relevo de pruebas. Si acaso existe alguna controversia será sobre el tipo de carburante que generó semejante madre de intoxicación.

El cronista tiene para sí, que los peores estupefacientes son los humores internos de cada cual. Los efectos de una kurda o de una esnifada con polvo del más alto octanaje, por muy nocivos que son, pasan en cuestión de horas. La malquerencia social, el resentimiento, la imbecilidad y la anestesia moral, por el contrario, no pasan. Son para toda la vida, las 24 horas de cada día.

@omarestacio

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