CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Caballero, pura paja

¡Dejémonos de payasadas! Las Narcofuerzas armadas bolivarianas no están arriesgando nada de nada si la oposición política venezolana gana las elecciones presidenciales de 2024 en contra de Maduro. Por una simple razón: no hay forma alguna de que la oposición política venezolana le gane una elección al régimen, ni aún ganando, a menos que el régimen lo desee.

Con candidatos habilitados o con candidatas inhabilitadas que puedan ser rehabilitadas por presiones desde dentro o fuera del país, para pintar más bonito aún al cuadro electoral de 2024, el régimen que controla a toda Venezuela no sale por las buenas.

Es que no hay manera de que con un sistema electoral como el que controla Elvis Amoroso para el régimen, un Plan República adiestrado para el atropello y el juego sucio de las máquinas Indra-Smarmatic, algún cristiano venza a Maduro en los intestinos de la Sala de Totalización del CNE.

Es por eso que, para ir llenando la hoja del fraude electoral de 2024, la máquina de embustes cubana empezó a moverse reptilezcamente, como corresponde. La última es correr la bola de unas supuestas fuerzas armadas del régimen, que por adelantado se niegan a reconocer el triunfo de la oposición en los comicios del año entrante.

Eso, que se lo enseñaron los soviéticos a los cubanos en el año de la pera, se llama desinformación.

En este caso se montan de una vez en un engaño colectivo que supone que la oposición venezolana gana las elecciones a Maduro, y se arman el gran cogeculo. Como si el sistema electoral en Venezuela diera para que algún candidato, cualquiera distinto al que desee que triunfe el régimen, no pase primero por la Sala de Totalización del CNE, la tumba de la democracia venezolana.

Ahí, como solo puede ocurrir en esa cloaca, es donde se suman los votos de todas las máquinas y de todas las transmisiones que las máquinas trucadas envían desde todo el país. Ese lodazal es donde se inyecta a los muertos, a los desparecidos, a los niños, a los abuelos de 135 años de edad y a todos los gordos y flacos que hagan falta para cambiar lo bueno por malo y lo correcto por la trampa.

Pero ese es un cuento viejo. El nuevo es que “están preocupados” por el enorme rechazo popular que tiene el colombiano encima. Que si a María Corina le dan permiso para que se lance, después de su triunfo en las primarias. Y la oposición gana y de rabo alzado.

¡El asunto es que todo eso no es más que paja!

Jesús María Casal, junto con todos los miembros de la oposición metidos en este guiso, han vendido sus almas inmortales a Elvis Amoroso. Han vendido sus almas a cambio de una cajita feliz de engaños muy bien preparada por el régimen, que le va a costar a todo el país un nuevo fracaso traumático anunciado. Pero eso sí: la NARCOCRACIA de Miraflores buscará como sea que el teatrino de las elecciones de 2024 tenga olor a condiciones de “justas”, aunque no sea verdad, para complacer a buena parte de la concurrencia.

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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