CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Calle, calle y más calle!

Es la Sociedad Civil, la gente de verdad-verdad, la que está empujando el cambio en Venezuela. Es desde adentro de las fuerza armadas, que están infestadas de traidores y jalabolas de los hampones cubanos que controlan al régimen y que la tienen partida en dos toletes. A las fuerzas armadas se les está exigiendo un cambio en el país.

Porque existen unas NARCOFUERZAS armadas bolivarianas, encochinadas en todo lo malo y lo sucio de un país que una vez fue y que ellos han ayudado a estropear. Pero también hay otro pedazo, el compuesto por miles de oficiales medios y tropa que no están en los guisos, en los negocios y en el saqueo y la violación diaria de nuestra tierra.

Que ganan sus sueldos en míseros bolívares, todo lo pagan en dólares y su jefes los mandan a rebuscarse en las calles haciendo “emprendimientos” o abusando de una nación desarmada y pasando hambre, a punta de extorción en los semáforos y carreteras.

¡Esos venezolanos están en el cambio!

Lo mismo ocurre con los maestros y los trabajadores de la educación. Por más que muchos de sus cuadros sindicales traten de negociar la exigencia de la dolarización e indexación de los salarios y de las pensiones con el régimen, es inevitable que la calle sea el único camino. Porque o salen a reclamar por sus derechos, o se mueren de hambre. ¡Esos venezolanos están en el cambio!

Igual que los trabajadores de lo que queda de nuestra industria pesada en Guayana, trabajadores de la administración pública y los millones que trabajan para el sector privado e igualmente están recibiendo salarios de hambre.

“Esto” es en serio, la calidad de los ingresos de los venezolanos es la verdadera prioridad nacional.

No importa que el sinvergüenza de Jorge Rodríguez trate de explicar lo inentendible del cuento de unas sanciones internacionales que solo los afectan a ellos como hampones y se las quieren endosar a todo el país que ellos quebraron.

Tampoco importa que los cogollos de la oposición en sus primarias insistan en la importancia del matrimonio igualitario o de la despenalización del aborto, cuando el 85% del país necesita con urgencia mejorar su capacidad de compra familiar.

Ambos grupos, oposición y régimen, se dedican a lo mismo: entretener, cambiar de tema, no tomar como importante lo que le es urgente a toda una nación. Ambos grupos, oposición y régimen, no dejan de mirar al país como un botín a repartir, mientras el pueblo se desmorona.

¡Venezuela, estamos solos, ninguna de esas dos bandas está interesada por la gente: solo toca calle, calle y más calle!

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