CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

China se lava las manos como Pilatos

¡Esos chinos sí que son bien bravos! Para lo único que son buenos son para lumpias y para el Chop Suey; y copiarse los inventos de Occidente. Pero para los asuntos de política internacional se hacen los policías de Valera.

Tú le preguntas al presidente chino, Xi Jinping, sobre el enredo que se traen Venezuela y Guyana por la Zona en Reclamación y te dice que aquello es un problema familiar. Que para la China, Guyana y Venezuela son “grandes amigos”; en fin, un asunto entre marido y mujer, y ellos con enemigos así no se meten.

Y arriba agrega que tanto el régimen de Venezuela como el régimen de Georgetown son amiguísimos del Partido Comunista de los Trabajadores de China. Son países que le deben hasta la manera de caminar a las empresas y al propio gobierno de Beijín. Imposible de olvidar: China tiene a sus empresas tragándose todo lo que pueda haber de valor en la Zona en Reclamación desde hace añales. Y lo más interesante: ambos países deben arreglar sus diferencia por la vía pacífica y amistosa, como enseñan los cordiales chinos.

Tú lo oyes y hasta te puedes creer que se trata del mismísimo secretario general de la ONU. Con su cara de chino y sin movérsele una ceja, este caballero es el mismo que amenaza sin parar a la República de la China Nacionalista, Taiwán, por considerarla como una “provincia rebelde”.

Estamos hablando del mismo fulano al que no le tiembla el pulso para provocar al mundo libre cada cierto tiempo con sus maniobras militares y acercamientos no autorizados de aviones de combate al espacio de Taiwán, lo que podría generar una pavorosa reacción en cadena que hasta, quizás, desate la III Guerra Mundial.

Por cierto, este mandarín de la dinastía del Partido Comunista chino, también es el mismo que le viene dando “patria” al Tíbet, en donde han demolido más de 4 mil monasterios, encarcelado a cualquier disidente que se oponga a la invasión del ejército chino y ha hecho huir a media población de ese remoto país. Incluyendo a los de Falun Gong.

Total que estos chinos no solamente comen arroz. Son unos consagrados artistas milenarios en el viejo arte de ver pelearse a dos enemigos que son sus amigos, para después quedarse con la mejor parte de aquel que pierda.

Lo curioso de todo este relajo es que la Norteamérica de la administración de Joe Biden cada vez se parece más a la China de Xi Jinping. Al punto que le pasó un globo espía por todo el territorio, y lo bajaron después de una gran presión.

Cualquiera que llegue a quedar de pie en esta pelea, le va a continuar sirviendo a las mil maravillas a la CHEVRON y a la EXXONMOBIL como ganador.

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