El Fogón de la Editora

CIUDADANOS DEL MUNDO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Dando vueltas por medio mundo, y después de todo lo que hemos pasado, los venezolanos nos hemos graduado de ciudadanos. Estemos legales o ilegales, con TPS o con residencia, nacionalizados, empadronados, en trámites o como estemos, ya somos otra cosa.

A empujones hemos crecido como ciudadanos, como individuos conscientes de lo que se debe y de lo que no se debe hacer para vivir en una comunidad. Hemos, como seres humanos, crecido. El huracán que nos empujó fuera de Venezuela nos ha servido como escuela de vida.

Si nuestro país cambió para peor, nosotros, venezolanos regados por el mundo, inmigrantes en muchísimos lados, hemos cambiado, pero para bien. Lo mejor y lo de más utilidad que siempre guardamos y pocas veces usamos en nuestro país, hoy se asoma en cada instante de nuestras nuevas vidas; estemos donde estemos.

No solo somos máquinas para hacer transferencias o paganinis por Zelle a aquellos que dejamos atrás; somos un gran pedazo de Venezuela que tomó el riesgo de empezar de nuevo.

Y nos duele el país, y nos preocupa muchísimo la gente que se nos quedó allá. Lo mismo que el enloquecedor rompecabezas político, el cual nunca pareciera que podemos armar para así recuperar lo nuestro y a los nuestros.

Es lastimosamente cierto: la dictadura de Caracas ha sido y es muy bien servida por una oposición que solo piensa en hacer negocios para ellos mismos. Ahora, la última, consiste en la promoción del Referéndum Revocatorio en contra de un individuo que es el usurpador del cargo de presidente de la república: Nicolás Maduro.

Es evidente que, a cuenta y por cuenta de la dictadura, se busca montar una ficción, una charada de Referéndum Revocatorio. Con ella, y gracias a las trampas que sabemos ellos hacen a través de su “mejor sistema electoral del mundo”, conseguirán que Maduro salga invicto. Así, y de esa manera, el dictador terminará confirmado como presidente legal, legítimo y hasta aceptado por la comunidad internacional.

Gracias a Dios, lo tremendo de la diáspora ha hecho su parte para que cada vez seamos y estemos más y más conscientes de lo que significa estar claros con lo que somos. Si alguna vez lo fuimos, ya no somos personas arreadas ni empujadas a repetir o a hacer lo que un pequeño grupo ha hecho de nuestra tierra: un chiquero. Somos, cada vez más, multiplicadores de consciencia. Toca decirle NO al Referéndum Revocatorio. Todos nosotros, después de todo lo que hemos vivido, somos mejores.

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