El Fogón de la Editora

COLOMBIA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Lo de la nueva primera dama de Colombia en la fiesta de inauguración del gobierno de su marido coincide con la misma cantaleta demagógica a la que asistimos en Venezuela.

En nuestro país, un Chávez procaz y grosero le ofrecía a Marisabel, en medio de una cadena nacional, “darle lo suyo”. En Colombia, a la esposa de Gustavo Petro, le da por un derrape de folklore costeño.

Ridiculizar la majestad del Estado es la primera fase dentro del plan de toda esta gente. Lo mismo que en Chile, Boric dándose vuelticas de trompo a las espaldas del presidente saliente Piñera, en pleno momento en que está ocurriendo la transmisión de mando en su país.

Se trata de un libreto, un esquema de fingida rebeldía juvenil, que lentamente se va convirtiendo en un proceso de ridiculización de las instituciones, los protocolos y las formas institucionales. Todo eso que ha costado tantos y tantos años construir en nuestros países. Socaban lo bueno, los símbolos de todas nuestras sociedades, lo importante, para luego convertirlos, irremediablemente, en groserías chabacanas.

Todo eso no es poca cosa, ni un simple arrebato populachero de todos estos nuevos demagogos y de sus equipos. Es un plan perfectamente estructurado de falsa empatía popular, que ya nosotros sabemos adónde termina.

En América Latina todo empezó en la Argentina de Juan Domingo Perón y su mujer, Evita, juntos con una maquinaria de asalto sobre los dineros públicos y privados colosal, como nunca se había visto en esta parte del mundo.

Gustavo Petro llega a Colombia con el mismo cuento de la “igualdad” en los labios, la despenalización del consumo y, quién sabe, hasta de la mismísima legalización de la producción de drogas en su país.

El mismo cuento chino muchas veces escuchado lo trae también Doña Verónica, que juega a «ser como tú», como el pueblo. Baila en las plazas. Reparte besitos y es amiguera. Pero, eso sí: es la anfitriona de la Casa de Nariño, cuenta con una numerosa escolta, presupuesto en pesitos y en dólares y duerme en el mismo cuarto que el presidente de la República de Colombia. Ya en Venezuela pasamos por ahí.

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