CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Colorín colorado

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

No se puede hablar de falta de equidad entre las mafias que saquean a Venezuela. Oposición y régimen solo se diferencian por el tamaño del alijo que cada una de ellas llega a embolsillarse. No hay dudas: es una competencia, una lucha por quien logra hacerle más daño a todo el país. Cuál banda roba más, cuál hace más daño a la mayor cantidad posible de venezolanos, cuál es la peor o cuál es la más sanguinaria.

Y así, ahora le toca al régimen hacerse el bueno. Solicita la captura internacional de todos los angelitos que tuvieron que ver con el desvalijamiento financiero de Monómeros en Barranquilla. Hablamos de la junta directiva colocada por los interinos para cepillar la empresa y llevarse todo el dinero que les fue posible, a cuenta de salvar la democracia para todos nosotros.

Se trata de la junta directiva removida apenas unas semanas antes de que dejara la presidencia Iván Duque en Colombia; esa misma junta directiva que no aguantaba un escándalo más por tanta y tanta robadera.

De Guaidó para abajo, toda su cuerdita, ahora resulta que son los únicos ladrones de oficio que funcionan dentro y fuera de Venezuela, cogiéndose los bienes de todos los venezolanos; es decir, los nuevos chinos de RECADI.

En la desvalijada Venezuela de hoy hay dos tipos de enchufados, la cosa no es tan simple. Porque hay algunos que están pegados al régimen, mientras existen otros que están pegados a la oposición. Que coinciden. Que hacen negocios juntos. Que casan a sus hijos con sus hijas. Que son muy buenos amigos e impecables socios. Y, desde luego, para las inmensas mayorías de venezolanos que estamos afuera o adentro del país, pero que no estamos pegados al cable de la extensión eléctrica mencionada: ¡arréglenselas como puedan!

Así las cosas, la oposición, alquilada en México para intentar adormecer al país para el régimen, y con la vista siempre puesta en maquillar de democracia a una dictadura que opera con todas sus letras, acuerdan seguir los sabios consejos de Mr. Joe Biden: “Elecciones Libres”. Sea lo que sea eso; pero que suena a un “dejen de joder y pongan buena cara para la foto”.

Monómeros es el regreso a la normalidad de los delitos de Estado a los cuales nos tiene acostumbrados el régimen desde hace más de 20 años. Se lo dejaron en manos a los otros pillos de la acera de enfrente, para que hicieran caja y compraran apartamentos en Madrid. Y ya está. Se les terminó su tiempo en la silla. Ahora, con toda seguridad, PDVSA lo venderá a precio de gallina flaca a algún grupo de inversionistas colombianos interesados en asegurar el suministro abundante de urea y otros fertilizantes que utiliza la poderosa industria agrícola y de la droga de ese país.

Y COLORÍN COLORADO… ya veremos qué negocito le tiran a la oposición para mantenerlos ocupados y enchufados.

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