CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Como lo dijo Bukele

El levantamiento de las sanciones por la Casa Blanca al NARCO-RÉGIMEN de Caracas ya estaba más que cantado. A nadie le sorprende. A nadie ni le extraña ni le maravilla. Como hemos dicho y escrito en repetidas oportunidades: Petróleo mata galán.

Y para darle a esta locura algún contenido humano, algunos de los rehenes políticos con que negocia cada vez que quiere el régimen, han sido puestos en libertad. Están en la calle y les fueron entregados a Gerardo Blyde en persona; a ver si “eso” le lava la cara a ese malviviente internacional que ha vendido a todo un país por muchas monedas de oro.

A todo evento, Blyde será recordado hasta que la historia se deje de contar como una especie de nuevo Marqués de Casa León moderno. Traidor y miserable, hasta que el mismísimo infierno se congele, siempre será quien arrugó a Venezuela y la metió en un guacal con todo y lazo rojo-rojito. Con remitente conocido: solo para las manos inmundas de las mafias que llevan casi 25 años tratando de quedarse con todo un país.

Y la verdad es no se pelaron los cubanos. Midieron perfectamente la ambición y la voracidad de las siempre listas corporaciones petroleras del mundo. Un mundo, como el actual, cada vez menos libre, por cierto. El caso es que tarde o temprano los enormes yacimientos de crudo y de gas con que cuenta Venezuela resultaron ser de mucha utilidad para el provecho político de la revolución del siglo XXI y de sus compinches.

Las increíbles cantidades de minerales, arenas, metales estratégicos y preciosos con que cuenta el país, más temprano que tarde, igualmente tenían que quebrar cualquier otra consideración, cualquier valor universal que pudiera cubrir y superar la ferocidad con que el régimen de Nicolás Maduro y sus secuaces utilizan a Venezuela y a los venezolanos, solo para enriquecerse sin ningún escrúpulo.

Visto todo lo que ha sucedido, teniendo perfectamente clara la actitud y la disposición de “arreglar” las cosas por parte de la Casa Blanca con el «EX NARCO-RÉGIMEN» de Caracas, cualquiera que viera este sainete podría pensar que ¡AQUELLO, VENEZUELA, SE JODIÓ! ¡Y no es verdad! ¡No puede ser así!

Aunque el país y los venezolanos han quedado para hacer chistes. Aunque con la próxima reapertura de la Embajada Americana en Caracas, la gente seguirá sin calles en buen estado, ni agua en sus tubos, ni salarios en dólares, ni policías ni fuerzas armadas dejando de extorsionar al pobre pueblo venezolano como única remuneración y mil etcéteras más, nada para el venezolano de a pie habrá cambiado con los “acuerdos” de Barbados. ¡Absolutamente nada!

Porque lo cierto es que allá lo único que ha cambiado son quienes dicen más mentiras con relación a las libertades, los derechos humanos de los venezolanos que supuestamente tanto les preocupan a algunos.

Aunque la verdad, la «verdaita» en serio, es que la forma de vida, la destrucción completa del tejido capilar de todas las instituciones que una vez tuvo nuestro país y las libertades políticas, civiles y electorales no le importan, no le interesan, ni en un poquito a ningún país. Ni a los “buenos” ni a aquellos que son abiertamente malos.

Lo que sí va a cambiar, a partir de ahora, es que el régimen va a estar total y completamente permisado internacionalmente para hacer con el país, con su gente y con sus recursos lo que le venga en gana. Como ha ocurrido en los casi 25 años que llevamos a cuestas este castigo, claro. Pero con el debido sello de aprobación de la otra parte del mundo en que siempre la Venezuela buena creyó que nos iba a proteger. ¡Pues resulta que nos equivocamos!

Y ojo: no es que esa Venezuela sea pendeja. La verdad es que “ellos” también son unos inmorales.

Lo que sí queda claro luego de los “acuerdos de Barbados” es que, la Casa Blanca y la Unión Europea han entregado a Venezuela en calidad de concesión a dos grupos de rufianes. El primero de ellos es una megabanda de hampones de la política de siempre, a quienes ningún venezolano ni eligió ni autorizó para que negociaran en nuestro nombre. En cuanto al otro, se trata de los mismos personajes del hampa del estado fallido venezolano. Los mismos rufianes que han buscado desde hace más de veinte años legitimar un proyecto gansteril de país a través de procesos comiciales fraudulentos, sin tener legalidad alguna.

Total que, como se atrevió a decir en estos días el señor presidente de El Salvador, Nayib Bukele: «Han entregado a todo un país a lo más bajo y peligroso del mundo a cambio de unos cuantos barriles de petróleo».

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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