El Fogón de la Editora

¡COMO SI NADA!

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Dicho y hecho: las líneas aéreas internacionales regresaron a nuestro país para servir las rutas europeas y americanas con Venezuela.

Como habíamos imaginado, entre «Ucranias» y madrugadas, aparecieron en Maiquetía las mismas compañías internacionales que se habían plegado a las sanciones que sobre la NARCOTIRANÍA instrumentó la administración Trump. Pero ¡Con Mr. Biden en la Casa Blanca todo vuelve a ser como era antes!

Yo no me puedo oponer, ni dejar de apoyar, todo aquello que esté dirigido al mejoramiento de la calidad de vida de nuestra gente, pero me niego a creer que toda esa cubierta de flexibilización que ha aparecido, luego de los arreglos entre la oposición y la dictadura en México, realmente incida sobre el nivel de destrucción que padecen millones de venezolanos.

En nuestro país siguen siendo cada vez menos las personas de a pie que pueden viajar a Europa por Iberia, Air Europa o TAP. Tampoco es que hay filas interminables de gente que “necesita” disfrutar de las conexiones hacia Estados Unidos, por ejemplo, que significa la reapertura de funcionamiento de Copa Airlines.

Muy por el contrario, este “amable regreso” de las líneas que siempre han servido las rutas desde y hacia nuestro país está enviando un poderoso mensaje simbólico a todo el mundo: en Venezuela hemos comenzado un lindo periodo de “borrón y cuentas nuevas”. ¡Y eso no es verdad!

Un “aquí no pasa nada” es transmitido con la misma sinvergüenzura y desfachatez que sucede con las escenas de abuso doméstico. Esas que, luego de los gritos desesperados que da la mujer por las palizas que le propina el desgraciado del marido la noche anterior, sale del ascensor del edificio, a la mañana siguiente, como si nada. Ella, el esposo y los muchachos, cada cual a lo suyo, se escabullen y se montan en el carro, ante la mirada atónita de los vecinos que oyeron todo el show en primera fila.

¡Yo no entiendo! Y los que entienden, se hacen los musiús. Nadie en el condominio parece tener interés real en ponerle punto final a los límites del abuso y del abusador. Igual que con Venezuela. Estamos más solos que la una. ¡Qué desgracia!

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