La Columna de Pablo Medina

Cómplices del genocidio

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

La política en la Venezuela de los tiempos que corren se parece a un arreglo entre mochos. Si la dictadura necesitaba de la oposición para legitimar sus chanchullos electorales, hay que reconocer que también la oposición recibió lo suyo en México por parte de la dictadura.

Un escaparate lleno de peroles vacíos e individuos sin moral, ni arrastre, dueños o accionistas de las franquicias acabadas de los extintos partidos políticos venezolanos del siglo XX, se dieron igualmente un baño de legitimidad. Se “renovaron a todo dar en el pichaque”, en la cloaca mexicana.

Cada mocho le rasca la espalda al otro. Y, los dos, tratan de lavarse la cara frente al país, y frente al resto del mundo, con el jabón de la “democracia”.

Todo lo demás, las amenazas de lado y lado, los dimes y diretes y las trifulcas, son arreglos de teatro balurdo que buscan convencer de que cada una de las pandillas, o en cada uno de los carteles peleando por el poder, están uno contra el otro. Cuando, la verdad, ¡es que llevan años compartiéndoselo!

Los partidos de cartón piedra y papel maché, los líderes sin liderazgo, sin discurso y sin pueblo, hicieron su trabajito: atornillaron a la dictadura hasta 2024. Con ello, dieron una capita de pintura fresca de legalidad al segundo periodo ilegal de Nicolás Maduro. Mientras, como siempre, ambas pandillas hacen y deshacen con las sobras de lo que una vez fue un país muy rico.

Me perdonan, pero no entender la desgraciada política venezolana de esa manera es convertirse en CÓMPLICES DEL GENOCIDIO nacional.

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