El Fogón de la Editora

CON JOSÉ GREGORIO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Venezuela está tan regada por todos lados, que el segundo milagro que está siendo estudiado por El Vaticano para llevar a cabo la canonización del beato José Gregorio Hernández, ocurrió sobre un venezolano enfermo y desahuciado acá en América y hoy benditamente recuperado.

Es que Venezuela ha huido de Venezuela, llevándose consigo su enorme fe en sus santos y vírgenes; con sus gustos por las arepas, las hallacas, el asado negro y el pan de jamón.

El país cristiano y bueno, tanto de adentro como de afuera, se persigna cuando sale de su casa. Se hace la cruz cuando se empieza a elevar el avión donde va de pasajero o cuando le dicen algo que no quiere que le suceda. Y, en especial, cuando ora rogando por la recuperación de la libertad de su tierra.

Muy por el contrario, una parte infame de Venezuela, enchufada y pegada a las más siniestras prácticas de peculado, robo a las grandes mayorías y secuestro de las libertades colectivas, practican ritos y cultos de magia negra y fea; con el imaginario fin de preservar sus bastardos privilegios y protegerse de la justica del hombre por sus terribles abusos.

Estos individuos enquistados en el alto gobierno y en los espacios más poderosos de las fuerzas armadas, se arrastran en un culto que practica la magia negra. Tienen el poco cerebro que les queda secuestrado a un sincretismo primitivo del África negra, que llegó bajo cadenas a las islas del Caribe en forma de esclavos.

Alojado y escondido en la Cuba colonial, sobrevive a las prácticas de la esclavitud y esa extraña revolución que profesa solo lo mediocre, lo adopta como religión casi que de estado.

Así, aun cuando esa pobre nación declara ser atea, su más alta clase dirigente se enloda en las prácticas de collares, caracoles y sacrificios animales para “poner en la buena” a su panteón de diosecillos prehistóricos en constante pugnacidad entre ellos.

Y eso, esas prácticas, las más de las veces sucias y sangrientas, consisten en una de las más fuertes ataduras ideológicas que se han creado entre los maleantes de Caracas y los vivos que los manejan desde La Habana.

Increíble: resulta que es con “eso” con lo que la Venezuela decente tiene que luchar para recuperar su antigua forma de vida.

www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de la opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad de la escritora

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