El Fogón de la Editora

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

El Papa Francisco ha demostrado ser un buen amigo de las dictaduras que destruyen a muchos de nuestros países de la América Latina.

Después de haber hecho lo posible y lo imposible, y gracias a sus buenos oficios, reconcilió en santa paz a los Castro de Cuba con Barack Obama y con el gobierno de Estados Unidos.

La verdad es que Bergoglio le ha puesto alma y corazón en hacer potables a los más espantosos regímenes que existen en nuestro continente. El papa actual ha intentado darnos una poderosa lección de resignación y tolerancia ante el horror, la infamia y las calamidades que todas estas desgracias-estados producen sobre tantos y tantos millones de seres humanos inocentes en nuestro hemisferio.

El asunto es que, como dice el dicho: ¡el diablo paga mal a quienes bien le sirven! Al Vaticano su fe ciega en tanto demonio le está devolviendo con persecución, con encarcelamiento y con la expulsión de sus obispos, sacerdotes y monjas de los países de las mentiras del socialismo del siglo XXI.

Estamos comenzando a ver un nuevo hostigamiento, una nueva cacería de curas y monjas en el pedazo rojo-rojito de nuestro continente, que tanto defiende el actual Vicario de Cristo. Porque, finalmente, aquel asunto de los Derechos Humamos, el respeto a las libertades, la democracia como valor ya se le está empezando a voltear, inclusive, a la mismísima Iglesia Católica.

Así pues que ahora también tenemos que estar pendientes cuando Ortega o Maduro encarcelen a un cura, o saquen de nuestros países a toda una orden de religiosas. Porque está visto que en esos países, la salsa con que se cocina un pavo, también se usa para aderezar a una pava.

El Santo Padre ha puesto un especial celo y empeño en la defensa y en la aceptación mundial de los regímenes del socialismo del siglo XXI. ¡Amén!

Y ahora es que se entera el Vaticano que los curas, los obispos y las monjas no están blindados, no están protegidos del horror en que viven millones de nuestros hermanos en Cristo. Que también a ellos les puede salir la misma medicina que a tantos y tantos presos políticos les aplican por las malas esos tenebrosos gobiernos.

Es que la Iglesia profunda se parece muy poco a la iglesia de allá en Italia, la del Vaticano. Porque también entre los religiosos hay enchufados. Y es el caso que los dictadores que están matando a nuestros pueblos, solo aceptan darle un buen trato nada más que a la gente que les conviene y cuando les interesa.

Pero un buen día, como acaba de suceder en Nicaragua, se llevan por delante al que es y al que no es amigo de la “casa”, y es entonces cuando se arma la trifulca.

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