CONTRAPESOS: PRESIDENTE TRUMP SIGUE ADELANTE CON LOS ARANCELES

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Mi madre nos decía de niños, allá en El Tocuyo, cuando las cosas se ponían feas, que no había mal que por bien no viniera. Éramos doce y las cosas no siempre resultaban fáciles. ¡Imaginen con 50 estados y cerca de 400 millones de habitantes! Porque así pasa tanto en las familias como en los países, solo es un asunto de magnitudes.
Por eso, luego de la decisión de la Corte Suprema en este país, en la que se le obliga al Ejecutivo Federal a desmontar el sistema de aranceles, todo tiene que cambiar. La prerrogativa tanto de aranceles, como de impuestos es potestad del Congreso, de los representantes y senadores electos popularmente dentro de este país. Y pienso mientras escribo todo esto, si en la Venezuela de principios de Hugo Chávez un congreso digno, y un tribunal supremo de justicia NO complaciente le hubiese puesto “límites” a aquel hampón de Sabaneta, la nación venezolana se habría ahorrado 30 largos años de sufrimientos y penas.
El mensaje es claro y diáfano: en América la separación de los poderes públicos ni es un chiste, ni mucho menos es un juego. Sobre esos sólidos pilares los Padres Fundadores construyeron la democracia más cercana a la perfección que pueda existir en todo el mundo. ¡Y eso es muchísimo que decir, gústele o disgústele a quien sea!
Ese feo aroma que se estaba empezando a sentir en la América de Donald Trump, se disipó de un solo golpe y porrazo con la decisión del Supremo del viernes pasado.
Llore, muerda o patalee, el presidente Trump tiene que acatar, y acatará siempre, las decisiones firmes del máximo tribunal de este país.
El asunto quedó resuelto. Acató la decisión de la Corte Suprema y desempolvó una ley que le permite seguir adelante con el tema de los aranceles.
Porque Donald Trump es un verdadero demócrata. Porque Donald Trump sabe que debe, y que tiene, que convencer a los representantes y senadores de ambas cámaras de este país, que América es un experimento exitoso. Que América no es, ni remotamente, un equivalente de China, con su omnipresente Partido Comunista de los Trabajadores que hace y deshace lo que quiera y lo que sea, porque le da su real gana. Que América es distinta; ¡América es mejor!
La lección que nuevamente le da América al mundo es inequívoca: acá, en este país, el contrapeso de los poderes públicos es una realidad que se toma en serio. Eso es lo que ha hecho grande, muy grande, a los Estados Unidos de Norteamérica y, a mi juicio, es su verdadera ventaja comparativa tanto como país como por sistema.
Lo repito una vez más: ¡Dios bendiga a América; Dios bendiga a Donald Trump! ¡Dios bendiga a Venezuela!
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