CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Corazones no

Si el año 2022 se fue para Venezuela con muchas penas y ninguna gloria; si no nos ponemos las pilas veremos irse exactamente igual a 2023. Señores, el problema es de pilas.

Porque los delincuentes que funcionan desde Miraflores no han ni cambiado ni reemplazado un solo cable para mejorar la electricidad del país, e igual que no han sustituido un solo tubo de agua. Eso quiere decir que la tremenda crisis eléctrica y de agua corriente que padece nuestra gente, tiende más bien a profundizarse. Cada vez Venezuela sufrirá más y más apagones eléctricos y habrá menos agua en las tuberías de todas las casas del país. Todo peor, pero siguen las alcaldías cobrando las tarifas en dólares.
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El tipo de cambio para el primer trimestre del año que comienza se estima rondará sobre 28 bolívares por dólar. La economía terminó 2022 en retroceso y no pinta que mejorará en lo inmediato, por más mentiras que se esfuerce en decir el régimen embustero. El bolsillo del venezolano de a pie es una olla de presión, una bomba de relojería colectiva; ¡la gente ya no tiene con qué comprar nada!

Por eso, la conflictividad laboral este año que comienza va a ser feroz y, con toda seguridad, el régimen «matagente», que explota a Venezuela, será despiadado en sus respuestas para con la exigencias de los trabajadores y pensionados del país.

La agenda de la dolarización y de la de indexación de los salarios y pensiones en Venezuela es única, es verdadera, es seria y es de obligatorio abordaje por todo aquel que pretenda sobrevivir en nuestro país de un simple ingreso.

La gente en nuestra tierra no se va a tragar más nunca el humo de los potes distractores lanzados por las las bandas de políticos que están tratando de pasarnos de contrabando puras tonterías, como si la nación todavía fuera estúpida. A muy pocos, a poquísimos, les puede realmente interesar el cese del interinato o el resultado anunciado de una contienda interna entre María Corina y Manuel Rosales por la oportunidad de hacer de esparrin a Nicolás Maduro, en la siguiente mamarrachada presidencial. ¡Por favor!

No significa un secreto para nadie; todos imaginamos la motivación de tanto bate quebrao de la oposición gobiernera en jugarle democracia a la basura del régimen. ¡Billete mata a galán!

El país, el grande, no se pude dejar nuevamente engatusar con el cuento de la masa crítica social por acumulación de expectativas nunca resueltas por el régimen de Caracas. Solo hay un espacio y un motivo real para luchar por la vida en Venezuela: la indexación y dolarización de todos los salarios y de todas las pensiones para todos los venezolanos.

Los que aun dicen ser políticos en nuestro país tendrán que coger una acera no teórica, no de paja, sino de verdad-verdad. ¡Porque caras vemos, pero CORAZONES NO!

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