La Columna de Pablo Medina

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Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

Por sugerencias de un buen amigo, quiero compartir con todos ustedes un correo electrónico que le hice llegar a la Comisión de Política Exterior del Senado Norteamericano en días pasados. Después de las presentaciones, entré directo al tema; para ellos, como para todos nosotros, Venezuela es un “asunto” muy hablado. Ahora sí, transcribo.

Imagino que todo lo que la Resistencia de Venezuela les pueda decir, ustedes ya lo saben. Pero nos interesa, y mucho, que todos sepamos que lo sabemos. La Casa Blanca, a través del Departamento de Estado de su país, tiene un enfoque sesgado y equivocado en cuanto al abordaje del “problema” Venezuela.

Tal y como están llevando a cabo las acciones políticas entre la dictadura y su oposición, la actual política exterior de Norteamérica le está costando años de retraso a Venezuela, para recuperar sus libertades y nuestra democracia robada. Tal y como la Administración Biden/Harris maneja la situación Venezuela, cada día se alejan más las posibilidades de volver a tener un país verdaderamente democrático, realmente alternativo en el poder y próspero en términos nacionales.

Es mentira, es falso: ¡Claro que las sanciones impuestas por la administración Trump sobre la CLEPTOCRACIA de Caracas tuvieron y tienen un profundo efecto en contra de las mafias que controlan el poder en nuestro país! La dictadura ha dado suficientes muestras de estar arrinconada, ya que las sanciones han tocado el músculo más sensible del ser humano: ¡el bolsillo!

Efectivamente, el régimen de Caracas, como consecuencia de las sanciones, ha sido empujado a la esquina de los países y regímenes más sórdidos, negros y tenebrosos del mundo actual. Casualmente, aquellos que están más públicamente reñidos con los valores y las más sagradas creencias del pueblo y del gobierno norteamericano. Es obvio: ¡En política no existen los espacios vacíos!

Pero eso no habla mal de la razón de ser y del contenido de las sanciones y restricciones impuestas por su país en contra de los personajes e instituciones que emplea la dictadura en Venezuela para llevar a cabo todas sus fechorías. Muy por el contrario, obliga a su país a dar un paso adicional, efectivo y contundente sobre los otros países y gobiernos “puente”, que se han prestado como alcahuetes y aguantadores del régimen venezolano, para servir de “intermediarios” en sus múltiples delitos. Me refiero a casos concretos como los del reino de España y el de la república de Trinidad & Tobago, por solo mencionar dos de los que ustedes conocen perfectamente. En mi país decimos que la “culpa no es necesariamente del ciego, sino de quien le da el garrote”.

Muy pronto se acerca una nueva correlación de fuerzas políticas en Norteamérica. Ellas están llamadas a presionar a la Oficina Oval a que maneje, muy en serio, un Juego Limpio para el tratamiento de la solución al problema político en Venezuela. Empezando, en lo electoral, con el evento comicial definido para el año 2024.

Porque, sin un cambio en el formato fraudulento del sistema de votaciones en mi país, estaremos presenciando otra escena para la perpetuación de Nicolás Maduro en el poder, junto con toda su NARCOCRACIA.

Para la Resistencia en Venezuela, Elecciones Libres solo se entienden como posibles si se hacen en el conjunto de lo que también entendemos como Juego Limpio. Es decir, reponer el voto manual. Depurar la composición del árbitro electoral del país, el Consejo Nacional Electoral. Proceder a una auditoria profunda y arbitrada del padrón electoral venezolano. Y, lo que pensamos es aún mucho más importante, contar con el acompañamiento y arbitraje de un conjunto de naciones verdaderamente democráticas, que actúen como veedores electorales, con derecho a vetar el proceso.

Sin esas condiciones básicas, sin ese Juego Limpio, su gobierno y su país estarán perdiendo su tiempo con Venezuela y haciéndoselo perder a los millones de venezolanos de buena fe que aun vemos en Norteamérica a un buen amigo. Para la Resistencia venezolana, esa es la única manera para que Estados Unidos de Norteamérica recupere su enorme influencia democrática sobre el resto de los pueblos en nuestro hemisferio.

Salud,

Pablo Medina Carrasco

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