Opinión

Corrupción: El arma silenciosa de la delincuencia organizada transnacional

Alfredo Mosqueda / Venezuela RED Informativa.us

A partir de la “Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción”, celebrada en la ciudad de Mérida, Yucatán-México 2003, conocida también como la “Convención Mérida”. Este delito trasmuta de anómico, a ser un fenómeno de élite globalizada, ya no un “flagelo”, como aún lo consideran algunos positivistas lógicos. Pese a que se han hecho infinitas correcciones al respecto, no se consigue precisar que la corrupción clásica, metamorfoseó a una CORRUPCIÓN DIGITAL; un delito anómalo, de amenaza grave, prolongada y violencia de 2do tipo.

Cuando me refiero a la condición de fenómeno globalizado, obedece esencialmente a su capacidad de conexión, integración, interacción, expansión y permanencia, dentro de sus diseñadas y enmarañadas tramas delictivas. Así lo expone el destacado jurista, proyectista de leyes y corredactor de la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada Transnacional (DOT), Bayardo Ramírez Monagas, en su libro titulado, “Corrupción y Guerras de Cuarta Generación” (2009), por cierto, profuso en ideas doctrinarias sobre el tema, y en el cual Dios me confirió la honorable y exigente oportunidad de ser su corrector de pruebas.

El daño institucional y reputacional que genera la corrupción oficial y privada como delito “silencioso” y preferido a lo externo de la Delincuencia Organizada Transnacional (DOT) ha sido aplastante, debido al desconocimiento simulado de los altos funcionarios en los distintos poderes públicos y la inocultable omisión de organismos multilaterales, cada vez que permiten ser neutralizados por estas organizaciones criminales.

Es una total descontextualización seguir ubicando este delito en un plano legal y geopolítico equivocado, por las erróneas valoraciones que acarrea al categorizar este crimen corporativo, como un conflicto cuestión de gobierno” y no como un “problema cuestión de Estado; este último incidiendo de manera pluriofensiva y estratégica en todas las instituciones de los sistemas políticos.

El Estado Venezolano en los últimos años, ha sido un agresivo contraventor de las “CONVENCIONES», desconociendo los compromisos políticos internacionales de manera recurrente. Por lo que ha sido ubicado en la Organización de Naciones Unidas (ONU) en la categoría de (Estado Felón).

Debemos entender que estamos lidiando con un tema-problema de mayor alcance y de una destrucción masiva institucional, que cualquier otro delito, no con un paradigma clásico, las verdaderas implicaciones de complejidad, es que la Corrupción o la Delincuencia Organizada Transnacional, por ser problemas cuasi estructurados, que son generados por los fenómenos globales contemporáneos, no permiten que el delito pueda ser erradicado; solo controlado o minimizado, ya que ostenta la perpetuada característica de (final abierto”; entiéndase la continuidad de los problemas sociales en el tiempo, influido por la eterna codicia humana; lo que representa para algunos Estados, el fantasma de la inmanejable incertidumbre, quien no deja ver, cuándo un inexplorado entramado delictual, resultará más potente y ambiciosa que otra.

Venimos programados por un conocimiento escolar que ya perdió toda vigencia, no logramos procesar que en la Venezuela del milenio, la mediocridad ultraestable y la cultura política de la corrupción, han desnaturalizado la legalidad y optimada institucional del Estado. La lógica impura de los intereses políticos y beneficios empresariales de quienes han participado en este exponencial y despiadado saqueo, han empobrecido a uno de los países más ricos del mundo, por cierto, nuestra catastrófica realidad es de interpretación unívoca, nunca ha sido por la ausencia de recursos económicos, naturales o a la cacareada aplicación de sanciones políticas y económicas, sino a la inmedible dilapidación de los ingresos de la Hacienda Pública Nacional o mejor definido, el irregular manejo de la “Cosa Roja; ya no cosa pública”, a lo largo de estos veintitrés (23) años de infortunio colectivo.

(Transparencia Internacional), organización que promueve medidas contra la corrupción política, menciona CIFRAS referenciales sobre esta nefasta irregularidad, pero en nuestro país, el desfalco ha sido tan descomunal, que los números resultan imprecisables.

Ejemplos representativos, son los interminables señalamientos a “Personas Expuestas Políticamente” (PEP’S), conectadas al régimen en actividades de corrupción. Hace un par de años, casos “Banca of Shore de Andorra y el banco HSBC, por sus siglas en inglés (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation)». Actualmente, el affaire del ex presidente del TSJ, la ex tesorera sentenciada por «Lavado de dinero» en cortes federales de los EEUU, y ahora el más reciente y vergozoso escándalo por el monopolio del poder y un reparto más controlado del botín económico, por quienes ocupan las posiciones más elevadas dentro de la estructura que maneja el poder político.

Se hace relevante aclarar que el llamado «Show» o cortina de ruido, se reduce taxativamente a la supuesta «LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN PETROLERA», pero no al continúo saqueo del cual ha sido objeto lo que otrora fuera orgullo de todos los venezolanos; (PDVSA), observándose con evidentísima visibilidad que los fondos públicos desfalcados, fueron desviados a la compra de; vehículos de alta gama, mansiones, casas, chalet, fincas, yates, avionetas, empresas fachadas, criptomonedas, lujosas construcciones, viajes, concesionarios de autos deportivos, red de farmacias, restaurantes, bodegones, establecimientos para cafés, etc, éstos últimos como una ilusión óptica de los más «creativos y formidables emprendimientos», que con un dinero mal habido, pretendieron proyectar una engañosa prosperidad. CONSIDERANDO desde luego, la inconcebible, pero habitual GENERALIDAD de las apreciaciones.

Somos de incapacidad entrenada para entender que este crimen, no es la corrupción clásica del tradicional peculado de uso, o el simple soborno en la gestión pública, más conocida como coima; resulta que esta acción delincuencial es previa para el consenso de las alianzas estratégicas, los lucrativos contratos sin licitación con empresas del Estado, el tráfico de drogas, armas, trata de personas, órganos humanos, materiales estratégicos y LEGITIMACIÓN de CAPITALES como el alto objetivo, significando que todas las citadas actividades ilícitas dependen indefectiblemente de la corrupción oficial, porque es el instrumento que le facilita a la (DOT) corromper las instituciones, debido a que relaja todos los controles legalmente establecidos.

Razón que contribuye para que los Estados hagan de la corrupción una transnacional de turbios negocios.

Es de rigor acotar que estos delincuentes, actúan con una capacidad criminal muy superior al de otras organizaciones, representan el Statu Quo o una superestructura imperante del momento.

Mejor explicado; la corrupción representa un “Centro de Gravedad” o un eje de poder configurado en un SISTEMA NERVIOSO del cual depende todo, concretando su interacción por medio de una <>, las que no compiten entre sí; sino que colaboran. También el mencionado sistema tiene la facultad de unir lo político con el delito, por medio de la cooptación de nuevos funcionarios, allegados, operadores financieros, banqueros o «testaferros» (sic), aliándose estas Redes a los Estados forajidos, con el fin de aprovechar todas las estructuras de oportunidades.

Y en estos intermedios, {Se nos olvida de momentos, que quien roba al Estado, roba a todos sus ciudadanos{.

Aun así no perdemos la consciencia que unas de las acciones más infalibles para minimizar la corrupción oficial, son los principios de honestidad y transparencia, atados a los sistemas de petición y rendición de cuentas por desempeño, que es lo que le permite al Estado premiar o castigar a sus funcionarios, y por último al sistema de seguimiento evaluación y control, ambas herramientas contenidas en el “Triángulo de hierro” y revestidas de rango constitucional y legal. Pero como de ex profeso destruyeron las instituciones y la complicidad ideológica de los responsables políticos, obliga a que impere el incumplimiento de la ley, apoyado en los predecibles procesos burocráticos de la gestión pública.

Finalmente imponiendo con ello, el repugnante obstáculo para disminuir esta aberrante “IMPUNIDAD ESTRUCTURAL ACUMULADA»: figura que se gesta con la eliminación del sistema democrático, mediante la pérdida de independencia y autonomía de los poderes públicos, indispensable para socavar sus instituciones y poder sustituirlas por otras que sean políticamente más complacientes con el proceso «revolucionario», donde las consecuencias que se exhiben, son poco alentadoras, debido a que diseña la AUSENCIA DE UN EJEMPLARIZANTE CASTIGO, propiciado por el mismo Estado; inherente a los gobiernos de baja responsabilidad, conforme a los estándares del «Ius Cogens», contenido en el derecho internacional público.

Twitter: @generalbeaufre

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