Opinión

¿Cuál democracia?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us

Qué hora más trágica para Venezuela aquella en la que el Presidente Pérez Jiménez decidió abandonar el gobierno e irse del país.

El 23 de Enero que hoy celebran algunos venezolanos, unos por politiqueros, otros por clientes de los cárteles partidistas y otros por ignorancia, fue la fecha más triste y lamentable de la historia del siglo pasado, porque fue el día que cayó Venezuela para no levantarse hasta el presente.

66 años de decadencia, saqueo, contravalores, mentiras convertidas en creídas verdades, antipolítica, inmoralidad y crímenes, serían mucho para soportar por tantos años, por lo que finalmente, como corolario de un sistema perverso y burocrático, se da paso a la usurpación abierta y descarada del gobierno y la estocada final a la ya moribunda Venezuela.

No son metáforas que llevan y traen los vientos de un país perdido en el abismo de la ignominia, son las verdades que laceran el alma junto con la esperanza de cada venezolano que se niega a asumir el camino de la única y verdadera lucha: la que nos enseñaron los libertadores.

El pueblo, envenenado con la retórica demagógica de siempre, está absorto de su propia realidad aunque la sufre, apuesta al envenenamiento de la mentira que les hace creer en políticos redentores, salvadores, ungidos por la divinidad para sacarlos de su tragedia.

Insólitamente, el veneno de la mentira enseñorea politiqueros populistas como la única solución cuando ha sido y sigue siendo la única perdición. ¿No bastan 66 años de tragedia para que despierten a la crueldad de la realidad que han hecho los politiqueros venezolanos?

El tan recordado por eficiente y decente presidente Pérez Jiménez, quien pretendía promover la democracia, aunque pocos lo crean decía: «se requiere estabilidad social y política, trabajo, seguridad y paz social, servicios públicos y sobre todo acceso a la comida como condiciones necesarias para que haya libertad y democracia».

No la posibilidad, manipulada como siempre, de votar, que lejos de ser un bien político en Venezuela es una ventaja partidista de utilización del pueblo que han mantenido ignorante para sus fines perversos (vea la realidad y sus resultados), no las mentiras de discursos grandilocuentes y altisonantes.

No haré referencia a los logros del 1952 al 1957, que trascienden mucho más allá de la obra física, en importancia y cantidad, como la educación intelectual moral y cívica, la salud y seguridad ciudadana, pero hasta contra esto se miente de manera aberrante y grotesca.

Lo que resultará increíble para la gran mayoría engañada, es el carácter democrático de Pérez Jiménez. En 1952, cuando recibe la presidencia, cerró la cárcel de Guasina, liberó los presos políticos, que eran realmente políticos presos por crímenes comprobados, permitió el regreso de todos los exiliados en 1956 como Betancourt y Gallegos, muy a pesar de siete intentonas golpistas dirigidas por peligrosísimos criminales adecos.

Finalmente, las torturas, asesinatos y corrupción que le imputaron nunca fueron probadas a pesar de estar los adecos al mando, por lo que tuvieron que ponerlo en libertad y, luego, al ver que lo elegirían presidente lo impiden con la primera enmienda constitucional, por lo que decide irse a España.

El extraordinario laberinto de la tragedia nacional no se superará mientras el país siga estando en manos de politiqueros, ellos establecieron en la Constitución que hasta una persona como Maduro puede ser presidente. Hoy, sufren los efectos de su propia medicina en ocasión de lo cual mostraron también la gran incapacidad e ineptitud que los caracteriza y por lo que se perdió la República.

23 de Enero de 1958, el día que cayó Venezuela.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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