Cuando le sonrío a la vida, la vida me sonríe a mí

Padre Pedro Freítez / Venezuela RED Informativa.us
Todos los días se reunían en el templo, y partían el pan … y comían juntos … mientras alababan a Dios y brindaban ayuda a todo el pueblo – Hechos 2:46-47
Cada día me recuerdo lo sencillo que es sonreír. Este simple acto, sin importar mi estado de ánimo, me llena de alegría. No importa donde me encuentre, siempre puedo sonreír, lo que me hace sentir optimista y feliz.
Sonreír es contagioso, y cuando conecto genuinamente con otra persona a través de una sonrisa, siembro semillas de amistad y compasión. Una sonrisa ayuda a los demás a sentirse vistos y valorados, y probablemente les inspire a seguir sonriendo. Así, otros también experimentarán lo mismo. Una sonrisa es un bálsamo para el alma y una bendición para quienes la reciben.
Consciente de la presencia de DIOS en mí, mantengo una sonrisa en mi rostro. Por lo tanto, con entusiasmo y alegría te damos gracias PADRE NUESTRO por continuar bendiciéndonos con la vida, la buena salud y los bienestares; con tu amor, tu misericordia, tu paz, tu guía, la armonía, la humildad, la integridad, la prudencia y la sabiduría; con las oportunidades, los éxitos y la prosperidad para mí y para todos en abundancia.
Definitivamente, ¡contigo DIOS siempre se triunfa!
ORACIÓN, ESPERANZA Y FE. ¡GRACIAS DIOS POR TUS BENDICIONES!
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