CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Cuidado con el 28 de Diciembre!

Por órdenes del régimen, todas las gobernaciones y alcaldías tienen que disfrazar a Venezuela de Navidad. La dictadura ha hecho del país una especie de espejo roto, donde la realidad solo se puede apreciar a retazos, a pedacitos.

Los miles y miles de amigos que me permiten les acompañe en estos Criterios, son los primeros que no salen de la sorpresa. Ellos me envían videos y fotos del derroche de la Venezuela que, en realidad, está pelando bolas. Es que nadie en su sano juicio se la cree.

Las calles de Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, Valencia, San Cristóbal y pare usted de contar, han sido cubiertas por bosques de arbolitos navideños, luces multicolores y gordos Santa Clauses regados con ganas y mucha plata lavada del estado, por todas las avenidas más transitadas de las ciudades de un país en ruinas.

El régimen se burla, porque esas mismas calles y avenidas están hechas pedazos. Que las luces de los semáforos tengan añales fundidas y que la electricidad para tantísimos bombillos se vaya a cada rato y deje las avenidas a oscuras otra vez.

Es que, a punta de escarcha, guirlandas y bambalinas con colores navideños, la dictadura miente con grosería sobre la calidad de la navidad que le espera al venezolano de 2022. Para esos sinvergüenzas sin escrúpulo alguno no tiene ninguna importancia que cualquier hallaca se acerque a los 4 dólares. El pernil va a desaparecer de las mesas navideñas de la gente de a pie y la caja de cervezas Polar de 36, pase de los 22 dólares.

Total que, sacando números, una cenita o un compartir navideño en la Venezuela roja-rojita de este año tan “iluminado”, con toda seguridad costará entre un 25 y 30 por ciento más de lo que se pagaría en los Estados Unidos de Norteamérica por los mismos platos.

Y, desde luego, todos esos gastos se tendrían que sufragar con el ingreso de un venezolano promedio, que no llega a los 35 dólares mensuales… ¡de tener trabajo!

Porque allá, en Venezuela, lo que existe son unos furiosos precios en dólares de especulación, muy por encima a la media de los precios internacionales, pero ahora iluminados con el embuste de una falsa prosperidad, de cara a una autentica pobreza nacional.

Maduro y sus secuaces se están “luciendo” este año como nunca antes. Habría que tener mucho cuidado el 28 de diciembre si alguien se cree lo de la prosperidad en revolución. Les sugiero que le pregunten a los peruanos.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba