El Fogón de la Editora

CULPAS DE VECINOS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

¡Hay que tener riñones, chicos! Que Nicolás Maduro se las quiera dar de estúpido, es cosa de él. Bastantes chistes de burradas tiene a cuestas para hacerse el divertido. Pero de ahí a aguantarles más chanzas de comedia barata, sobre cosas que les tiene la vida destruida a los venezolanos da arrechera.

Que este desgraciado ahora le dé por decir que el desastre del suministro de luz y agua en nuestro país se debe a una serie de atentados del Gobierno de Iván Duque ordenados desde Bogotá, es querernos ver a todos los venezolanos la cara de imbéciles.

El libreto trillado que ha echado desde siempre a andar La Habana, tanto en Cuba como en Venezuela, no convence a nadie. Tanto en sesenta años de comunismo en Cuba, como en los más de 20 años que lleva la CLEPTOCRACIA arruinando a Venezuela, excepto corrupción, abuso feroz del poder y persecución desde el estado y saqueo de todo cuanto pueda ser de algún valor, las cosas no han cambiado en décadas. Para ellos, siempre, pero siempre, la ineficiencia y la incapacidad criminal es responsabilidad de otro: el imperio, Colombia, Juana la Iguana, el bloqueo y pare de inventar.

Un par de porquerías que ellos insisten en llamar pomposamente “revolución”, solo han sido un despropósito sostenido que han atrasado y arruinado a pueblos enteros. Una perversa máquina del tiempo que ha llevado a millones de seres humanos a lo más oscuro de la Edad Media; mientras que solo un puñado de privilegiados se aprovechan como parásitos de un estado criminal que les ha convertido en personas riquísimas.

Ojalá el presidente Duque hubiese ordenado desestabilizar el ya muy destartalado sistema eléctrico y de suministro de agua en Venezuela. Tras veinte tantos años de abandono, saqueo, malversación de su presupuesto y cero mantenimiento, lo poco que queda medio funcionando está pegado con saliva de loro; de paso manejado por todos esos monigotes ignorantes que se gasta el régimen de Caracas.

Ojalá y nuestros vecinos nos hubiesen ayudado a salir de esta desgracia, con algo más que discursos y bravatas desde la OEA, no estaríamos otra vez hablando de elecciones para 2024.

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