El Fogón de la Editora

DARK NUMBERS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Las cifras de la descomunal migración del pueblo venezolano no son las que dicen que son. Lo que recoge la estadística de la huida de nuestra nación, cuenta a solo aquellos individuos que se han escapado del país con documentos y a través de los puestos fronterizos formales.

Se nos olvida que las organizaciones apéndices del Sistema ONU como ACNUR o UNICEF dependen exclusivamente de información suministrada por los propios Estados. O sea: la ONIDEX venezolana es la que le entrega al mundo el número de personas que ha salido del país. Y son solo esas las cifras que todos esos haraganes publican. Todas esas organizaciones vinculadas a la muy equivocada ONU no han llevado a cabo ejercicio alguno para corroborar, verificar o sincerar las cifras que indican el vaciado de la nación venezolana. Todos ellos apenas rozan los 6.5 millones de venezolanos que han corrido del hambre y de los sueldos y pensiones con montos de esclavitud que se pagan en nuestro país.

Aunque la verdad sórdida y descarnada nos acerca a una cifra de migrantes por razones de sobrevivencia, en una cantidad parecida a los 8.7 millones de seres humanos. Es decir, algo parecido al 30 y tanto por ciento de la población de Venezuela, de hace no más de 10 años.

Hombres útiles, mujeres fértiles y niños y jóvenes sanos han saltado al vacío de la migración no controlada, no huyéndole a la política ni a los cambios impuestos por estos delincuentes cretinos. Han escapado de un país que se niega a darles algún futuro, alguna esperanza de prosperidad y de mejoría en su calidad de vida.

Venezuela se ha desangrado en unas magnitudes tan altas y rápidas, que las mismas tasas de crecimiento del país simplemente se han estancado para más de una década en el futuro. De 33 millones de habitantes para hace algo menos de 15 años que tenía el país, el infierno del dictador Maduro apenas debe llegar a los 22 millones de habitantes hoy.

Benditos aquellos que hemos aterrizado en los países donde nos han acogido y hasta apiadado de nuestra desgracia. Gracias a esos países, donde hemos estado viviendo, luchando y trabajando durante todo este año, es que hemos logrado significar apoyo y soporte a nuestras familias que dejamos atrás.

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