CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Debemos estar mosca

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

El régimen de Caracas se dice y se desdice con la misma facilidad con que espabila un loco. Lo que la torpe ministra de Educación repite como lora vieja sobre las sanciones de Norteamérica y de la Unión Europea para no pagarle a los maestros venezolanos. La ministra Torrealba termina cambiándolo cuando se ven con el agua al cuello, por órdenes de Maduro.

La intensa presión de calle de los valientes maestros venezolanos hizo recapacitar a la dictadura; sale mejor no robarles las vacaciones a los educadores del país.

Y, para el régimen, todo termina en la hermandad del chavismo, sin patas ni cabezas, con un aparente final feliz: Pero, ¡esta vez no se cogen lo que no es suyo!

Es que los delincuentes del siglo XXI sacaron las cuentas correctas, las cuentas que son. Para el régimen de Caracas sale más caro tener al país embochinchado, que pagarles a los maestros y trabajadores del sector de la educación lo que querían tumbarles, además con dinero inorgánico, con dinero de monopolio.

Sin mezquindades: estamos ante un logro, un éxito tremendo de la clase trabajadora venezolana. Además, solitos, sin partidos políticos como compañeros de palo, solos, a punta de movilización y mantener la calle caliente, que es lo que mas teme el régimen.

Sin fracturas importantes entre la Resistencia al régimen y el chavismo gobiernero, los trabajadores de la educación en Venezuela comprendieron y accionaron con una sola voz ante un patrono duro, una ministra de Educación muy estúpida y la búsqueda como objetivo de un derecho arrebatado por un régimen malandro. Fueron por lo que les pertenece y todo indica que lo van a recuperar.

Yo, que provengo del mundo de las luchas sindicales venezolanas, puedo comprender perfectamente la unidad de acción de los trabajadores de la educación en nuestro país.

Este round lo ganó la presión de calle, lo ganó, sin duda alguna, Venezuela. Es muy cierto, el narco-régimen en Venezuela obtuvo unos puntos, pero la gente, nuestra gente, en Venezuela, por fin pegó una.

Sin embargo, no es para hacer de esto una feria: los enormes problemas estructurales de un país picado en pedazos, con un sector público que tarde o temprano se va a rematar entre los socios de los hampones bolivarianos, es para estar muy, pero que muy alertas. El régimen está liquidando al país a cualquier postor. ¡Eso no se puede olvidar. La experiencia nos indica que DEBEMOS ESTAR MOSCA.

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