El Fogón de la Editora

DEMONIOS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

El régimen de Caracas practica la maldad en sus formas más aberrantes. El cinismo y el desparpajo con que promueve la inauguración de tiendas fabulosas o de restaurantes exclusivos guindados en guayas a 50 metros del suelo caraqueño, es una bofetada en la mismísima cara de millones y millones de venezolanos, empujados por ellos mismos a llevar una vida en la miseria.

Como escribe nuestra apreciada reportera Glenda Romero, mientras que un gentío en nuestro país puede comer porque escarba entre la basura, una partecita minúscula de la nación flota en el opulento sueño de riqueza y lujo de un país como Qatar.

Todos los tiranos y todas las tiranías se parecen. Se mofan, pisotean y escupen sobre la desesperación de pueblos completos. Sin mirar para los lados; sintiéndose perpetuos en su afán de hacer daño.

Así como los grandes estadios y construcciones cataríes han sido regados con miles de cadáveres de obreros hindúes, paquistaníes y palestinos entre muchas otras nacionalidades de su misma creencia religiosa, explotados hasta la muerte en jornadas de trabajos de extenuación y agotamiento, en Venezuela, para Maduro y su gente, la vida de los venezolanos tampoco tiene mayor valor.

En Venezuela la maldad roja-rojita solo es superada por la supuesta oposición política al régimen. Esa misma que acaba de darles otra capita de legitimidad y legalidad a los bichos que están en Miraflores. Este grupo de delincuentes hipócritas autorizan y comparten un nuevo desfalco al tesoro nacional, tras la última payasada en México.

La garantía de protección para la administración de un nuevo botín, esta vez de 3 mil millones de dólares, se la entregan a otra de las instituciones mundiales más podridas del planeta tierra: la ONU. Una organización dirigida por países maleantes que se pagan y se dan los vueltos, incapaces y completamente incompetentes para darle solución al problema que sea, en la región que sea y con la gente que sea. Que traga toneladas de presupuesto inútil, para alimentar una burocracia gigantesca, peor que el estómago de un Elefante Blanco.

O sea, la llave perfecta para el tipo de pillos que le hacen el tremando daño que llevan más de 23 años haciéndole a Venezuela y a casi todos los venezolanos.

Dios tiene que volver a recordase de nuestro país, hoy en manos del mismísimo demonio y de todos sus malhechores. Porque no nos merecemos todo esto que nos está pasando.

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