CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Desfiles

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

Desde hace algunos años los DESFILES que conmemoran el 5 de Julio en el Paseo de los Próceres, se parecen cada vez más a comparsas de carnaval en pueblo pobre. Ya no son lo que eran antes: ¡regias paradas militares!

Hoy, una parranda de fulanos barrigones con muy mal aspecto ha reemplazado a aquellas viejas elites militares del país. Han sustituido a aquellos otros hombres del pasado, adiestrados en los principales centros del poder del mundo libre, que se convertían en verdaderos expertos en el manejo de tecnologías de punta para garantizar la defensa de Venezuela. Hoy, muy por el contrario, son una comparsa de impresentables; una montonera con acento cubano.

Hoy la gran mayoría de nuestras fuerzas armadas está compuesta por pillos y ladrones de oficio, tentáculos de un régimen traidor que entregó la nación a las más oscuras bandas de facinerosos del bajo mundo. Y aquellos otros que pretendan adecentar su institución, que se revelen o traten de subvertir la inmundicia que existe, terminan presos, torturados y con condenas por añales.

Así, estos “militares” que Venezuela tiene hoy, en su gran mayoría, quedaron para rendirle honores y cuadrarse ante un monigote inflable. Un muñeco de Súper-Maduro que usa los calzoncillos por encima de la ropa, pero que reparte negocios y oportunidades de guisos para el saqueo del país.

“Vuelan” embutidos en unos juguetes que hacen la parodia de “imitar” a los aviones Zukhoi que ya no funcionan, pero al compás del baile de la burriquita. Y así, dos idiotas de las fuerzas aéreas de Venezuela, sin un poquito de pena, simulan que están “piloteando” las piñatas ridículas que les exigen desfilar.

¡Dios! El régimen destruyó a las fuerzas armadas venezolanas, las acabó. Las transformó en unas vulgares bandas de pillos, desarticuladas y dedicadas al crimen local y al narcotráfico internacional.

La miseria de todos estos malvivientes hizo que, aun cuando la gran mayoría de ellos fueron formados en las fuerzas armadas del pasado, en pocos años las han convertido en patéticos burdeles de carretera. ¡Es que todo, todo lo que tocan lo convierten en basura!

¡Qué mano, vale!

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