CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Diosdado llegó empericao

Diosdado volvió a Venezuela y regresó arrecho. Luego del chequeo médico con los chicheros de La Habana, las instrucciones para la campaña y del impelable retrato con el chulo de Pérez-Canel a su izquierda, llegó como canguro boxeador al país.

Hasta por doscientos años más Venezuela deberá convivir con la peste del chavismo del siglo XXI. Le guste a quien le guste. Por las buenas o por las malas. ¡Total, Diosdado regresó empericao! Y eso que en Maturín se le ha dicho mil veces: ¡no consumas nunca lo que vendes! ¡Te pone loco!

El número dos de la mafia de Miraflores continúa haciéndole el trabajo sucio al dictador colombiano. Diosdado llega alterado, haciendo más ruido que los mismos hermanitos Rodríguez. El eterno jefe de campaña amenaza, insulta, llama traidor y trata de poner a caminar derechito a todo el mundo. Porque para Diosdado Cabello, para los cubanos que lo jefean y para el NARCO-RÉGIMEN que también controla que en Venezuela todo el que esté metido en la política solo pueda decir lo que está previamente acordado que se diga, si es que alguien aún quiere jugar a la casita electoral. ¡Esa es su estructura de campaña! En eso y en nada más ha consistido siempre la eterna estrategia “electoral” del régimen.

Pero el Diablo está para todos ellos, no les pierde patada. El auténtico, el verdadero rechazo popular en todos los segmentos de la sociedad venezolana en contra del régimen y de sus estupideces es monumental. Haga lo que haga Maduro, diga lo que diga, la gente hace tiempo que no los quiere. Vaya o no a votar, el venezolano, casi que en un 85% de la población electoralmente activa, les tiene una suprema y completa arrechera.

Solo Oscar Schemel y «Luis Vidente Camaleón» de la empresa «Matanálisis» hacen el esfuerzo en simular alguna “normalidad” estadística en sus encuestas, dentro de un país que, simplemente, no cree de ninguna manera en el voto como solución de cambio.

Por otro lado, la violencia, que también es de vitrina, le pone algún picante a la contienda del teatrino electoral de la patria. Golpean a la gente de Capriles y a María Corina no la bajan de las peores obscenidades; confirmado que todos esos desgraciados que la insultan no tienen ni madres, ni esposas ni tampoco hijas que merezcan ni un poquito de respeto.

Total, insisto, régimen y oposición simulan, actúan como si estuviesen en medio de una campaña electoral de las de antes. Con preferencias y rechazos, caudales electorales, maquinaria política y voluntariado. En un momento en que casi toda Venezuela siente que todo lo que esté empaquetado dentro las máquinas con las que se vota en el país actual, no es otra cosa que un relajo de títeres de mala muerte sin ninguna gracia, montado en una plaza cualquiera en donde la gente pasa y ni les para bolas.

Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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