La Columna de Pablo Medina

Dos mil

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

La información que manejamos es que pasan de 2.000 las instalaciones de minería de criptomonedas que explotan el régimen y sus compinches por todo el país. Van desde operaciones que agrupan entre 40 o 50 máquinas, hasta colosos aparatos cautivos dedicados al oficio.

Casi todas estas operaciones están siendo administradas por militares activos o en situación de retiro, premiados por el régimen con trabajos mejor pagados. Por supuesto, en el ámbito “privado”, muchos enchufados dan la cara por los jerarcas del régimen, que no aparecen nunca.

Por ejemplo: en la Torre Las Delicias en la avenida Libertador de Caracas, antaño cuartel general de Carlos Andrés Pérez, en una tronco de oficina del piso 4, cubanos y “venezolanos” explotan cerca de 50 máquinas, tragando la electricidad pareja. Lo mismo que en el edificio de PDVSA La Campiña, donde tienen montadas varias estaciones de minería, donde los operadores le rinden cuenta al ministro de Minas, Tarek El Aisame

En Fuerte Tiuna, en el Batallón de Comunicaciones Juan de Dios Agraz, desde hace algún tiempo para acá, se dedican en exclusiva a la minería de criptomonedas.

En Carabobo, en la 41 Brigada de Infantería, o en el Fuerte Mara, en el Zulia, está pasando lo mismo; es un churro, una grosería, una calamidad. ¿Cuál será la tajada que le corresponde a Padrino? ¿Cuánto a los generales del Alto Mano Militar? ¿Cuánto a Diosdado y a Maduro?

En fin, bien regaditas por todo el país, las unidades de minería en criptomonedas se devoran la electricidad del pueblo venezolano; unos grandísimos cabrones dejan en las tinieblas a todo un país, mientras fabrican muchísimo dinero solo para ellos, solo en revolución.

La poca electricidad que se genera y distribuye en el país, está siendo consumida por la minería de criptomonedas, en algo cercano al 19 por ciento de toda la luz que se produce. Porque siempre, pero siempre, en todos los negocios chuecos que puedan aparecer en nuestro país, tienen que estar envueltos el régimen de Miraflores y sus secuaces. Por eso, ¡no podemos dejar que apaguen a Venezuela!

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