El Fogón de la Editora

EDUCAR PARA LA GLOBALIZACIÓN

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Me preocupa muchísimo, como educadora que fui, el producto de salida en educación media dentro de la Venezuela patas «parriba» de hoy en día.

En plena postmodernidad, lo que se busca como destrezas en un individuo, es una equilibrada combinación entre saberes y oficios de naturaleza muy prácticos, con contenidos de elevada utilidad para el trabajo.

En mi país continuamos atrapados en el mismo hueco. Tenemos una educación, casi que a todos los niveles, con una sobrecarga escolástica, libresca y con bajísimos contenidos laborales.

Así, el drama de la migración masiva de Venezuela también ha mostrado los remiendos de una educación muy poco práctica y con pobrísimos elementos para la sobrevivencia universal. Los países donde hemos llegado nos han pasado la factura. Descubriendo que aquello de la masificación de la educación en Venezuela, aunque cierto, ha resultado ser de muy poca funcionalidad para muchos de aquellos que nos ha tocado salir del país.

De manera que nos amargamos cuando nos toca contemplar a los abogados, a los trabajadores sociales y a muchísimos individuos más egresados de un montononón de carreras tanto universitarias como técnicas, de perfiles humanistas y holísticos, imposibilitados de enganchar en salarios más interesantes, en los lugares donde hemos aterrizado.

Encima de la discriminación, por la condición de competencia laboral muchas veces desleal con el trabajador local, un equipamiento poco práctico para desempeñar oficios, aumenta nuestras desventajas.

Claro que han huido del país hombres y mujeres de todas las carreras y oficios, pero las grandes mayorías de inmigrantes venezolanos profesionales que están dando vueltas por el mundo, apenas están aprendiendo a hacer un bollo de pan. O a manejar la química de los productos para la limpieza de hogares o del lavado de los carros. Y, las grandes mayorías de nuestra gente consiguen trabajo alrededor de esas tareas.

Toca revisar los pensa de nuestros muchachos. Ajustar a la realidad, al reloj de lo que ocurre en el país y en el resto del mundo, con el objeto de insertar al venezolano a la globalización. Ya no como turista, sino como un factor de altísima movilidad mundial, empujado de un país que hace aguas por los cuatro costados.

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