El 28 de julio le pintaron una paloma al colombiano


La famosa “validación de las actas” que llevó a cabo el TRIBUNAL de los choros son tan falsas como los anuncios de las tendencias irreversibles de Elvis Amoroso, esas que hicieron reelegir a Maduro por tercera vez de manera chueca.
Si unos pocos países están pendientes de los resultados de esa mamarrachada que lleva a cabo en el TSJ, indudablemente es porque les conviene el mantenimiento del estatus quo de la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, para continuar llevando a cabo sus fabulosos negocios con el régimen.
Solo para embadurnar de maquillaje a la payasada de los resultados electorales fraudulentos con que se lanzó el régimen el domingo 28 de julio, es la única utilidad que pueden tener las actas falseadas que esa gente ha revisado. Mamaderas de gallo, juguetes sin códigos de barras y sin las cadenas de seguridad que el sistema le impone a cada papelito con sus resultados veraces. Igualito que como operan las criptomonedas: cada una de las actas que realmente existen y son verdaderas, son únicas e inimitables. Nadie, pero nadie en el universo de las cadenas de seguridad, puede poseer dos diferentes con el mismo valor.
Además, ¿de cuándo a acá esos infelices del Tribunal Supremo del Régimen conocen de las metodologías y de los procesos electorales del “peor sistema del mundo”? Porque hasta donde todos sabemos lo único para lo cual esa pandillas de magistrados, todos provenientes del PSUV, de lo único que conocen es de extorsión, de matraca y del “funcionamiento” de las tribus judiciales que han armado para volverse ricos con la franquicia de la falsa justicia en Venezuela.
Si ese es el poder que Maduro y su HAMPOCRACIA pretende utilizar para darle una capita de verdad al mega-fraude electoral del 28 de julio, mejor que se asista con la escuela nacional de entrenamiento de perros y gatos de El Junquito. Sus “clientes” tienen un manejo superior y un mayor conocimiento sobre lo electoral. En el mundo de los productos y de los sistemas y servicios encriptados, la única verdad electoral que existe en Venezuela es: Edmundo González Urrutia, quien fue votado con más del 70% de los sufragios de la casi totalidad del padrón electoral de los venezolanos inscritos y que fueron ese día a votar, es decir, más del 70% de los venezolanos que aún continúan en el país y que votaron el 28 de julio en las elecciones de Venezuela le pintaron una enorme paloma al colombiano para que se fuera de una buena vez.
Lo de las actas del régimen es un cuento de nunca acabar. Es el mismísimo enredo del Gallo Pelón sobre el cual aquellos facinerosos pretenden jugar al engaño y evitar lo inevitable: la salida del régimen del país.
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