CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El Alicia de la sumisión

No es «Alicia en el país de las maravillas», sino el Alicia de la ocupación cubana. El Alicia era uno de esos antiguos tanqueros de cabotaje para combustible que tenía PDVSA Marina. Seguramente su nombre original fue el de alguna de las mujeres venezolanas más bellas del mundo o del universo, que le ponían a los buques de la flota. ¡Pero que esta mamarrachada de régimen cambió!

Recuerden: ahora todo tiene que ser bien balurdo. Menos las carteras y los zapatos de Delsy Eloína y Cilita, los relojes que usa Maduro y el resto de las cosas de buenas marcas caras que se encasquetan estos ladrones con el dinero que le roban al país. ¡Para todo lo demás, el imperialismo es bien malo!

Lo cierto es que lo que queda de este “nuevo” Alicia es un trasto desvencijado y carcomido por el salitre y la falta de mantenimiento; un reflejo de toda Venezuela.

En el pasado, el hoy llamado Alicia se dedicaba al cabotaje interno. Ese buque hacía viajes redondos desde nuestras refinerías hasta los terminales de bombeo para descargar silenciosamente, rutinariamente, los combustibles que usaba el país. Como un reloj. Idas y descargas de gasolina y diésel venezolano del bueno mantenían en funcionamiento a la economía venezolana.

Hoy, en cambio, la gente “liga” por las redes la llegada de algún buque iraní con varios miles de barriles de no-se-sabe-qué, próximo a atracar en algún lugar secreto.

Porque hoy el Alicia es solo un taxi, un ruletero, un carro pirata con capacidad de 100 mil barriles de refinados que lleva dos veces por semana la mugre de gasolina y gasoil que nos venden a precios de oro los iraníes, pero con destino a Cuba.

Algo así como 800 mil barriles mensuales de un combustible de pésima calidad, pero como es regalado pues no se le ven los dientes. Aun cuando los carniceros del régimen cubano han hecho en más de una ocasión los reclamos por lo “malo” que les está llegando el combustible que el régimen de Caracas les regala.

Y que ellos revenden, pues todo indica que con los mismos tanqueros venezolanos triangulan buena parte de la carga a alguna que otra islita de Sotavento, con beneficio solo para sus bolsillos.

Mirándolo como realmente es: El Alicia es Venezuela. ¿Así, o más clarito?

El Alicia es la expresión del dominio, del secuestro y del saqueo de estos malandros, para pagar por la protección que ellos imaginan les garantizan sus proxenetas del bajo mundo. Otros rufianes que solo saben enseñar los dientes a Occidente para que los bolivarianos se mantengan en el poder.

Venezolanos: solo nosotros podemos darle un parao a este espantoso desastre.

¡Parlamento Originario Libertario Ya! ¡Dios, Venezuela y Cese de la Ocupación!

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