CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El caliche Maduro no la tiene fácil

Quedaron muy atrás los llenos de Chávez en la avenida Bolívar de Caracas. Con todo y las trampas de las Smarmatics-Indras del comandante, la gente, aunque fuera a empujones, iba a los mítines.

A Maduro ni amenazando, ni anotando, ni pagando una mísera parte de lo mucho que todos ellos le roban a manos llenas al país, la gente les llega para escuchar sus peroratas. A Chávez hasta le lucían las trampas. Al colombiano no le salen.

Con solo un puñado de cada vez menos mentecatos, Maduro apenas ocupa la Sala Ríos Reina del Teresa Carreño de Caracas. Lo demás son tomas cerradas desde el Balcón del Pueblo y de alguna avenida solitaria con cuatro mujeres arrechas gritando, porque los que pasan por la vía no se quedan para oír las mismas mentiras repetidas de siempre.

Otra vez le va a tocar pegar con saliva de loro los mismos 10.5 millones de votos y votantes que aparecieron de la nada en el referéndum de diciembre 2023 con todos los centros vacíos; si acaso unos 650 mil votantes de verdad que le fueron.

Aun cuando Maduro cuente con la boca bien cerrada a punta de dólares y negocios de la oposición electoral venezolana con el estado, el caliche no la tiene nada fácil en esta oportunidad.

Y aunque el país sensato y decente ya se sabe de memoria los resultados de la noche de las “supuestas” elecciones, los tramposos del siglo XXI solo cuentan realmente con el lumpen, con la mierda que le hace compañía y le apoya desde fuera del país. ¡También con algunos pocos sinvergüenzas de adentro de Venezuela, claro está!

Una parte bien importante de lo que una vez fueron las verdaderas fuerzas armadas venezolanas parece querer compartir el mismo destino del colombiano y del resto de sus rufianes. Eso explica, seguramente, la presencia cada vez más importante de mercenarios de la narcoguerrilla colombiana y de efectivos de las fuerzas de ocupación cubana e iraníes que están sembradas en nuestro país, llevando el uniforme de la guardia nacional de Venezuela. Y como guinda de la torta electoral, la presencia lejana pero consecuente del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica y la nueva PDVSA, la CHEVRON, quienes juegan al cieguito con los venezolanos y con el resto del mundo.

¡O a la canción de Shakira! Por eso es por lo que la Resistencia no deja de insistir: la salida de Maduro y de su gentuza más cercana se puede construir desde adentro y desde afuera de Venezuela, y no se debería descartar un Gobierno multi-facial en el exilio.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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