El Fogón de la Editora

EL CASO RICHARD NIXON

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

¿Y ahora qué? Después de la confirmación por parte del malandraje que le barniza de supuesta legalidad las inmundicias que lleva a cabo el narco-régimen de Venezuela, ¿será que los sinvergüenzas del siglo XXI devolverán a Alex Saab adonde estaba recluido acá en Estados Unidos?

Y me imagino que lo mismo deberá suceder con los sobrinos narcotraficantes de Cilita y Maduro. Ellos deberán regresar a la prisión en donde estaban juzgaditos y condenados por llenar de veneno las calles de Norteamérica, de donde los sacó la actual administración norteamericana para canjearlos a cambio de algo así como “elecciones libres y justas”.

Y supongo que otro tanto aplicará para la Chevron, la ExxonMobil, la Halliburton, la Schlumberger, la Repsol, la EMI, la Total, las empresas mineras canadienses y muchas de ellas norteamericanas que han montado una fiesta de producción y extracción de todo cuanto existe en las entrañas del territorio venezolano a precios de rebaja. Todas ellas, pregunto: ¿deberán recoger sus macundales y regresarse por donde vinieron, porque Venezuela es una dictadura descarada que no practica la democracia?

Supongo que ninguno hará lo que pienso deberían hacer. ¿Verdad que no? ¡Ni zoquetes! Saab ni por asomo se volverá a exponer a que lo agarren. Los narcosobrinos venderán sus drogas desde Caracas o desde La Habana y solo por teléfono o delivery. Y las poderosas empresas que han expuesto a unos cuantos políticos de este país como unos perfectos idiotas, seguirán haciendo los mejores negocios del mundo con Venezuela y su narco-régimen hasta que cambie de inquilino el señor que hoy en día parece no estar en la Casa Blanca.

El señor Biden, el señor Blinken y hasta el señor Juan S. González tendrán que darle muchas explicaciones al Congreso de este país.

Porque manejar la política exterior de esta gran nación con la irresponsabilidad y la torpeza con que la vienen manejando, en este país se paga. ¡Y se paga caro!

Y sus juicios no solo serán con la historia. Acá, en la Norteamérica libre, las imbecilidades en las acciones de estado son un delito. Y un delito federal. América no es Venezuela. Acá los gobiernos, en cualquier nivel, no hacen lo que les viene en gana y luego les dan la espalda a las consecuencias que puedan generar sus torpezas.

Memoria reciente, mi gente: para muestra, el Caso Richard Nixon.

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