El chavismo ha manipulado el sufragio de los venezolanos para su ventajismo durante 20 años

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us
Un informe de Transparencia Electoral titulado “20 años del sistema automatizado de votación en Venezuela: Garantías, sospechas y vulnerabilidades”, detalla las dos décadas de funcionamiento del sistema automatizado de votación implementado en el país.
Allí se abordan, por ejemplo, las controversias políticas que han marcado el autoritarismo de los mandatos de Chávez y Maduro. El punto de mayor evidencia pública fue el fraude del 28 de julio pasado, cuando el Consejo Nacional Electoral proclamó a Maduro vencedor, sin presentar las actas que avalaran los resultados.
El análisis cobra especial relevancia porque la oposición desmontó el discurso oficial y demostró el fraude masivo del oficialismo, a través de la publicación del 83% de las actas de escrutinio y expuso la victoria del opositor Edmundo González, contradiciendo los resultados anunciados por el Consejo Nacional Electoral (CNE).
El sistema automatizado de votación en Venezuela se introdujo en 2004 como innovador e incluyó el uso de máquinas de votación con respaldo en papel, la autenticación biométrica de los votantes y mecanismos de auditoría ciudadana.
El informe destaca que estas medidas han fortalecido, la capacidad del sistema para garantizar procesos más rápidos y auditables.
De acuerdo con Transparencia Venezuela, a pesar de estas innovaciones, el contexto político ha comprometido la confianza en el sistema porque la subordinación del CNE al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), las amenazas al secreto del voto y los casos documentados de fraude socavaron su legitimidad.
La Lista Tascón en 2004, que reveló los nombres de los ciudadanos que firmaron para revocar a Chávez, generó miedo y represalias políticas, pero quedó como constancia de psico terror electoral y dejó la estela de que no existe confidencialidad del secreto en el sufragio y se convirtió en un gran fantasma alrededor de los comicios en el país, la idea de que el voto no es secreto aún deambula y amenaza al pueblo cuando acude a sufragar.
El informe subraya que, la manipulación del voto en el sistema en elecciones ha sido clave. Entre los casos más elocuentes figuran las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente de 2017, cuando el proceso estuvo cuestionado, con denuncias de manipulación de datos, para inflar la participación.
Elecciones regionales de 2017 en el estado Bolívar: Se documentó que los resultados oficiales no coincidieron con las actas de los testigos electorales.
Elecciones en el estado Barinas. Eso fue un hecho que marcó groseramente la manipulación de los jerarcas chavistas en las elecciones, luego de que ganó Freddy Superlano lo declararon inhabilitado e impusieron por el TSJ a un aliado de los adecos, del ala de Henry Ramos Allup.
Las irregularidades alcanzaron su máxima expresión, en el fraude presidencial de 2024, pero las fuerzas opositoras auditaron y publicaron los resultados y la manipulación chavista, logrando la codena internacional.
El informe detalla cómo eventos como el incendio en 2020 de un almacén del CNE, que destruyó miles de máquinas de votación, y la creciente influencia de la empresa ExClé, vinculada a altos funcionarios gubernamentales, han minado aún más la credibilidad del sistema.
La capacidad para documentar irregularidades ha permitido a las fuerzas democráticas desmontar narrativas oficiales y visibilizar el alcance de los fraudes, el informe enfatiza que la tecnología por sí sola no puede garantizar elecciones justas en contextos donde prevalece el autoritarismo.
El caso de las elecciones de 2024 evidencia que, aunque la tecnología puede exponer manipulaciones, la voluntad política es esencial para asegurar procesos verdaderamente transparentes y equitativos. En este sentido, Transparencia Electoral invita a reflexionar sobre el rol de la tecnología electoral en contextos de crisis democrática y aboga por un compromiso político y ético hacia la equidad y la justicia.



