Venezuela

El chavista Mario Silva culpa a EEUU de la muerte de su hermano, quien falleció por falta de atención médica

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us

En un acto, francamente de grosero cinismo, el ex conductor del programa chavista, La Hojilla, que trasmitía el statal de TV, Canal 8, el señor Mario Silva denunció que su hermano Manolo falleció debido a la falta de diálisis y por la falta de frecuencia de tratamiento, el cual se redujo de tres sesiones a solo una por semana debido a la escasez y la alta demanda de pacientes en el centro médico. Durante una transmisión, Mario Silva denunció fallas graves en el sistema de salud pública y cuestionó si las instituciones estaban garantizando los insumos necesarios. El jerarca chavista denunció también la escasez en los centros médicos y responsabilizó al encargado de negocios de Estados Unidos, John Barrett, por las supervisiones hospitalarias.

Es menester recordar al señor Silva que en casi tres décadas, en las que ha gobernado el chavismo, del cual él ha sido jerarca, que la  realidad de los pacientes renales en Venezuela ha sido muy  crítica y se ha enmarcado en una emergencia humanitaria compleja. Los enfermos con estas y muchas otras patologías han enfrentado  un deterioro progresivo de su salud debido a la escasez de insumos, cierres de unidades de diálisis, fallas eléctricas y la paralización del programa de trasplantes. El sistema de procura de órganos está paralizado, lo que obliga a miles de pacientes a depender indefinidamente de la diálisis, tratamiento cuya esperanza de vida promedio internacional es de 5 a 10 años. Las unidades del gobierno  y los  centros privados presentan deterioro de equipos por falta de mantenimiento. Faltan insumos esenciales, obligando a reducir los tiempos o la cantidad de sesiones semanales a las que debe someterse el paciente.

Los constantes apagones y fluctuaciones paralizan las máquinas de diálisis, poniendo en riesgo inmediato la vida de quienes están conectados a ellas y las sesiones de diálisis, de forma privada,  son  incosteables para el ciudadano promedio, llegando a cobrarse hasta 100 dólares o más por una sesión. A esto se agrega la diáspora que ha mermado severamente el personal médico y de enfermería, lo que genera sobrecarga laboral y una deficiente atención para los enfermos. Estas duras realidades de las mayorías,  Mario Silva jamás las mencionó en sus años de gloria, cuando reiteraba que Venezuela estaba muy bien con el chavismo, o sea, no había problemas que denunciar. Vale preguntarle ¿Dónde vivía Mario Silva en todos estos años, que no se había enterado del horrible drama de salud que ha imperado en Venezuela, desde que el régimen chavista llegó al poder?

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