CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El diablo siempre paga mal

Conforme habíamos previsto, la Primera Democracia del Mundo Libre no ha pasado de un “eso no está bien” anunciado por micrófonos. La inhabilitación política de María Corina Machado (MCM), un strike cantado desde hace mucho tiempo, no pasa para el Departamento de Estado de ser una “muerte anunciada” que no genera algo más fuerte que un “jalón de orejas” sobre la dictadura en Venezuela.

No fue suficiente ni bastante que María Corina pidiera prestado para su campaña electoral adelantada aquello de “amor es amor”, para llegar a todos los sexos que imagina existen por parte de la señora . Kamala Harris, vicepresidenta de los Estados Unidos de Norteamérica.

La oposición y María Corina pasaron por encima de la agenda de las necesidades salariales de los trabajadores en Venezuela, y la sustituyeron mediáticamente por elementos fuera de tiempo y contexto de prioridades. La dolarización del salario para sueldos y pensiones, las marchas y agresiones en contra de los maestros venezolanos que no levantan más de 50 dólares mensuales o la desaparición de estado de líderes sindicales en Guayana y otros sitios del país, que son los únicos quienes están dando la cara por la verdadera agenda pública venezolana: salarios de calidad, servicios que funcionen, respeto a las diferencias políticas y la no judicialización de cualquier tipo de protesta llevadas a cabo por un pueblo desarmado. A MCM la revientan seis años después por haber solicitado una intervención armada para recuperar la libertad y la democracia en Venezuela. Como si estos matones de barrio no hubiesen permitido, facilitado y auspiciado la más descarada intervención de fuerzas extracontinentales en nuestro país a los ojos de todo el mundo.

Los iraníes disponen de baterías misilísticas y un millón de hectáreas privadas para hacer lo que les dé la gana. Los cubanos administran los servicios neurálgicos de identificación y muchos otros más dentro del estado. Los chinos controlan con técnicos y tropas en zonas de explotación tan grandes en el Arco Minero que, desde cualquier satélite civil, se puede apreciar el nivel de depredación ecológica y de destrucción de nuestra selva que están ocasionando esos animales. La guerrilla del ELN, desplazada de Colombia, y las FARC con sus cursos de estado mayor impartidos a las NARCOFUERZAS armadas bolivarianas, donde les ensañan a sembrar matas de coca y a procesar en laboratorios con aire acondicionado en el estado Apure, el primer producto de exportación de lo que una vez fue el estado venezolano: cocaína.

Lo anterior debería decirlo la propia María Corina. Entonces, caliche Maduro: ¿ustedes sí y la Venezuela que quiere ser libre no? ¡No me jodas, chico!

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