El diario estadounidense New York Time compara en su portada a Machado con «La dama de hierro»

GlendaRomero / Venezuela RED Informativa
El importante periódico de EEUU compara a María Corina con la Primera Ministra británica, Margaret Thathcer, quien fue pionera en ese cargo y le bautizaron como La dama de hierro. eL medio dice entonces que hace una década, el gobierno prohibió que María Corina Machado pudiera salir del país, considerando que su cabildeo en Washington era una amenaza. Ahora, parece que mantenerla en el país pudo haber sido uno de los mayores errores tácticos de Maduro. Las encuestas muestran que, previo a las elecciones del domingo, su movimiento cuenta con un amplio apoyo. Machado ha prometido reactivar la economía y traer de vuelta a los hijos que han emigrado. Su popularidad se pondrá a prueba este domingo, cuando el país celebre unas elecciones presidenciales que podrían poner fin a 25 años de gobierno socialista.
Machado, de 56 años, es la líder de la oposición venezolana que más recientemente le genera miedo al partido gobernante. En cuestión de meses, ha salido de la periferia política para construir un poderoso movimiento social capaz de convocar a miles de personas en las calles y, quizá, a millones en las urnas electorales. Ella no se postuló a las elecciones presidenciales, pero es la fuerza impulsora del principal candidato de la oposición, un diplomático poco conocido llamado Edmundo González.La movilización que Machado ha catalizado se produce tras años de apatía política en Venezuela, donde el gobierno del presidente Nicolás Maduro ha sofocado protestas y detenido a disidentes, contribuyendo a impulsar un me éxodo de la población del país.
Una exdiputada conservadora que en el pasado llegó a ser rechazada por sus propios colegas, no solo ha unido a la díscola oposición venezolana para respaldarla, sino que también ha cautivado a una amplia franja del electorado con la promesa de un cambio radical de gobierno. El movimiento de Machado es el más importante del país desde el que construyó Hugo Chávez, mentor de Maduro y fundador del proyecto socialista venezolano que ya ronda los 25 años de antigüedad. Una diferencia clave es que “el chavismo se aglutinó en torno a una propuesta ideológica para el país” —el socialismo—, mientras que “el movimiento de María Corina gira en torno al hartazgo de la gente con el madurismo”. Machado lleva dos décadas en la política y el activismo. Su movilización de votantes “es la más importante desde que Chávez llegó al poder..
Incursionó en el activismo político en 2002, cuando ayudó a fundar un grupo de defensa de los derechos de los votantes, Súmate, que acabó liderando un intento fallido de revocar a Chávez. Fue una de las dirigentes preferidas de Washington —el gobierno de Estados Unidos brindó apoyo financiero a Súmate— y se convirtió en una de las adversarias más odiadas de Chávez, pero no solo el gobierno la detestaba, entre sus colegas de la oposición, a menudo se la consideraba demasiado conservadora, demasiado conflictiva y demasiado “sifrina” como para convertirse en líder del movimiento. Ha dicho que la política que más admira es Margaret Thatcher, icono conservador conocido por su obstinación y su fidelidad al libre mercado. Machado apoya desde hace tiempo la privatización de PDVSA, la petrolera estatal, una medida que, según otros líderes de la oposición, pondría el recurso más valioso de Venezuela en manos de unos pocos.
En 2012, cuando Machado era legisladora, se enfrentó a Chávez en un debate televisado, acusándolo de robar a los venezolanos mediante expropiaciones. Chávez se burló de ella. “Águila no caza mosca, diputada”, le dijo. Él era el águila. Ella era la mosca.Por su retórica altisonante, periodistas y analistas empezaron a decir que Machado era la “dama de hierro” de su país, usando el apodo por el que Thatcher era conocida.Todavía existen dudas sobre la actuación de Machado en 2002, cuando militares disidentes y figuras de la oposición lideraron un golpe de Estado de corta duración que se proponía derrocar a Chávez. Machado se encontraba en el palacio presidencial durante la toma de posesión del nuevo presidente, Pedro Carmona.
En la entrevista de 2005 con el Times, Machado insistió en que ella y su madre estaban en el palacio ese día solo para visitar a la esposa de Carmona, una amiga de la familia, no para apoyar el golpe. Más recientemente, en una entrevista de 2019 con la BBC, Machado destacó que las “democracias occidentales” deberían entender que Maduro solo dejaría el poder ante la “amenaza creíble, inminente y severa del uso de la fuerza.Despreciada por el autoritario presidente del país e incluso por sus propios colegas de la oposición, la ‘dama de hierro’ de Venezuela ha logrado la movilización de votantes más importante desde los tiempos del liderazgo de Chávez.
Bajo el mandato de Maduro, el país ha sido testigo de una extraordinaria contracción económica, la mayor registrada en un país sin guerra en al menos 50 años, según los economistas. Aunque la situación ha mejorado ligeramente en los últimos años, millones de personas siguen sin poder comprar alimentos suficientes o medicamentos esenciales. Si Maduro se mantiene en el poder, las encuestas muestran que un gran número de venezolanos planea salir del país en un movimiento hacia el norte que podría comenzar semanas antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
Desde que asumió el cargo en 2013, Maduro ha celebrado elecciones con la intención de legitimar a su gobierno. A menudo ha manejado las urnas a su favor, inhabilitando a los contrincantes que eran más populares o directamente amañando los resultados. En enero, el Tribunal Supremo de Justicia dictaminó que Machado no podía postularse en las elecciones.
Luego llegó la sorpresa: el gobierno permitió que su coalición designara a otro candidato, y Edmundo González se convirtió en la opción de consenso. Si la oposición gana, González, de 74 años, será presidente. Pero desde Washington a Caracas, todo el mundo entiende que Machado es el corazón del movimiento. González, un diplomático tranquilo, podría ser más adecuado para la delicada tarea de desmantelar el sistema socialista de 25 años de edad. Dentro de sectores de poder como las fuerzas armadas, es probable que Machado sea vista como una figura antagónica que busca vengarse de quienes están asociados con Maduro.
El país está en vilo a medida que se acerca la votación. Las encuestas muestran un enorme apoyo a la oposición. Pero Maduro ha mostrado poco interés en dejar el poder. La semana pasada, prometió en un acto de campaña que Venezuela caería “en un baño de sangre, en una guerra civil fratricida” si no ganaba. Los partidarios de Machado dicen que esta dureza y actitud confrontativa es exactamente lo que el país necesita.Ella por su parte también ha moderado su tono, y ahora lidera con una suavidad que traspasa las fronteras políticas, con la promesa de unir a las familias separadas por la migración. Es madre de tres hijos adultos que viven en el extranjero. En la campaña electoral, ha prometido enterrar al socialismo del siglo XXI.




