El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega será el siguiente derrocado por EEUU

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us
La presión externa o una fractura interna pueden sacar al mandatario sandinista Daniel Ortega del poder, pero solo una fuerte oposición democrática, sin Estado policial, abrirá la transición. Ortega cumplió 19 años consecutivos en el poder, superando con creces a Anastasio Somoza García, pero los socios del negocio «sucio» de Ortega están siendo juzgados y encarcelados: Este año inició con juicios y capturas contra los regímenes de la región. “Lo vimos en Venezuela, lo estamos viendo en Cuba y Bolivia, y el próximo será Nicaragua”. Ninguno quedará impune; la justicia está alcanzando a los tiranos y todos pagarán por sus crímenes. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua es considerado internacionalmente una dictadura autoritaria y una dinastía familiar. El gobierno eliminó a la oposición y a los medios independientes, consolidando un control absoluto sobre el Estado. y un control familiar y estatal.
Ortega comparte el poder de manera absoluta con su esposa Rosario Murillo. Juntos han centralizado las instituciones, desmantelado el sistema judicial y modificado la Constitución para garantizar su permanencia en el poder. La represión ha provocado cientos de muertes y el exilio de miles de nicaragüenses, quienes además han sufrido la confiscación de sus bienes y el despojo de su nacionalidad. El régimen ha ilegalizado a oenegés, universidades y ha atacado fuertemente a la Iglesia católica, encarcelando a sacerdotes y expulsando a religiosos. Ortega realmente lleva, más de 36 años manejando «los hilos del poder” en su país, ya que tras perder las elecciones de 1990 decidió «gobernar desde abajo”, haciéndole la vida imposible a Violeta Chamorro y pactando con el liberal Arnoldo Alemán hasta modificar la ley electoral para asegurar su retorno, después de 16 años en la oposición.
Hoy aquejado por una serie de enfermedades crónicas, Daniel Ortega con 80 años se afinca en el poder, luego de tres cuestionadas reelecciones y tras aplastar una rebelión social que puso en jaque a su gobierno en 2018. Encorvado, inflamado y con visible fatiga, sigue apareciendo en los actos oficiales en Managua junto a su esposa y «copresidenta” Rosario Murillo, su hija Camila y uno de sus nietos menores, de apenas dos años, que la prensa oficial proyecta como «símbolo de esperanza y continuidad» en la nueva dinastía nicaragüense. Ortega es también el que más tiempo ha acumulado en el poder: diez años en la década de 1980 y diecinueve años ahora, desde su regreso al gobierno, en enero de 2007.

El atroz régimen tiene en su haber el oprobioso caso de Zoilamérica Narváez, quien denunció que su padrastro Daniel Ortega, abusó de ella, y su madre biológica, Rosario Murillo, lo encubrió. «Daniel Ortega, mi padrastro, abusó de mí desde los 9 años».La vicepresidenta de Nicaragua sacrificó sin pudor a su hija, a cambio de más poder. «Se ganó ese lugar con esa demostración de lealtad», ha asegurado su propia hija.La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua ha sido señalada por cometer crímenes de lesa humanidad. Los informes de expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas acusan al régimen de instaurar una represión sistemática y generalizada para aniquilar a la oposición, concentrando el poder absoluto del Estado.
El régimen ha despojado de su nacionalidad a cientos de críticos, periodistas y religiosos, confiscando sus bienes y dejándolos apátridas.Está incurso en crímenes de lesa humanidad, según Informes oficiales de la ONU que,detallan asesinatos, deportaciones, encarcelamientos masivos, violaciones a la integridad física y persecución política, así como tortura y violencia sexual. Los detenidos han sufrido golpizas, descargas eléctricas, asfixia y violencia sexual como método de control e intimidación en las prisiones clandestinas y oficiales Miles de nicaragüenses han abandonado el país, mientras las autoridades reprimen a opositores s y ejecutan una muy fuerte represión.



